El deportivismo vivió su gran fiesta en Riazor

Alberto Torres. El Ideal Gallego. (4 de Septiembre de 2006)

Riazor vivió ayer una noche inolvidable, más que especial, con la celebración de un Trofeo Juan Acuña que sirvió para homenajear a los jugadores del mítico Superdepor, así como a todos cuantos vistieron la elástica del Deportivo de La Coruña en los cien años de historia que se festejan esta temporada.

El público blanquiazul demostró el cariño que le tiene a su equipo y a todos cuantos futbolistas han defendido el blanco y azul herculino una vez más. Toda una lección la del respetable, que con su presencia y ánimos constantes hizo del encuentro una verdadera fiesta.

Y aunque lo de menos era el resultado sí es cierto que había una especie de ansiedad por parte de la cómplice hinchada centenaria con jugadores como Bebeto, Djalma o Fran, a los que se les pedía el gol en todo momento.

Uno de los momentos de éxtasis fue, precisamente, cuando el delantero brasileño anotó el segundo tanto del Superdepor y último del partido en la portería de los Riazor Blues la grada de general se vino abajo en un estallido de emoción.

La presencia de grandes estrellas hizo que las ausencias (que las hubo; Mauro, Djukic, Makaay, Rivaldo) no se notase porque el ambiente era tan festivo que lo que todos pretendieron fue el disfrute general. La emoción se podía cortar con un cuchillo y, por llorar, hasta el colegiado del partido, Puentes Leira ­ya retirado­ acabó con unas televisivas lágrimas.

De esta manera se ha llegado al cenit de los actos del Centenario del Real Club Deportivo de La Coruña. Un equipo, el más laureado de Galicia con mucha diferencia, que deja en el pasado grandes gestas, enormes logros, duros fracasos pero, sobre todo, sangre blanca y azul tiñendo el corazón de los aficionados coruñeses, gallegos y españoles.

El cumpleaños centenario llega tras un pasado reciente glorioso, con una Liga, dos Copas del Rey y tres Supercopas, habiendo sido un potente equipo en Europa.

El futuro es más incierto, pero eso ya lo escribirán otros dentro de otros cien años. Los de este tiempo tenemos el privilegio de disfrutar.