Deportivo - Recreativo


Peña Ri@zor. (2-9-2011, 14'56)
1 - Deportivo de La Coruña: Aranzubia; Manuel Pablo, Colotto, Aythami, Ayoze; Alex Bergantiños, Jesús Vázquez; Pablo Alvarez (Salomao; m.66), Valerón, Guardado (Laure; m.83); y Riki (Lassad; m.76).

0 - Recreativo de Huelva: Manu; Ximo, Alvaro Vega, Manolo Martínez, Aitor; Matamala (Córcoles; m.46), Zambrano; Javi Alamo, Arcas (Pablo Sánchez; m.46), Juan Villar; y Sergi Enrich (Fidel, m.65).

Gol: 1-0, M.11: Colotto.

Arbitro: Arias López, del Colegio Cántabro. Mostró amarilla a Ximo (min.64) y a Zambrano (min.66) por parte del Recreativo; y a Lassad (min.77) y a Ayoze (min.85), por parte del Deportivo.

Mano de santo

XOSÉ MANUEL MALLO. La Opinion Coruña.

Los primeros tres puntos ya están en la buchaca pensarán los optimistas. Los que vieron el partido habrán recordado las palabras de Oltra y de la mayoría de los futbolistas cuando decían que la Liga no iba a ser un paseo militar. Ganó el Deportivo gracias al acierto en una jugada a balón parado y pudo sentenciar antes del descanso, pero desperdició varias ocasiones de gol que le impidieron decidir el partido. Esto hizo que el Recre se desperezase y empezase a buscar la portería de Aranzubia, que al final se convirtió en el héroe inesperado del encuentro con dos paradas al final del choque que evitaron el empate e incluso la victoria de los onubenses tras una segunda parte floja que llevó a la grada a pedir la hora al árbitro.

Antes, el cuadro coruñés había hecho lo conveniente, pegar primero y pronto, para establecer las diferencias que se suponen que existen con respecto a sus adversarios, en especial con un Recre venido a menos. Marcó de la manera menos habitual -por lo visto en la pretemporada-, en una jugada a balón parado. Habitual en un pasado no excesivamente lejano. Colotto fue el último en tocar el balón antes de que se colase en la portería del exdeportivista Manu. Había sacado Guardado desde el córner, prolongado Valerón, cabeceado Riki y tocó el defensa argentino en última instancia. Buen comienzo. Los siguientes minutos sirvieron para que el equipo blanquiazul pudiese sentenciar, bien a la contra, Riki y Pablo Álvarez desperdiciaron dos ocasiones claras, bien en jugada de estrategia, pero los remates de los atacantes coruñeses, especialmente los del de Aranjuez simplemente levantaron huyyyes de las gradas.

Lo remató casi todo Riki, con la cabeza y con el pie, pero en ninguno de los intentos de la primera parte encontró el balón la dirección adecuada hacia la portería, siempre se fue cerca de los palos, pero por fuera. Acertó a marcar al principio de la segunda mitad, pero había arrancado en posición antirreglamentada. Le faltaba acierto, sin embargo se mostraba, que es lo que necesita el equipo, una referencia en la vanguardia, capaz de alcanzar los balones que llegaban en disposición de remate. En esa faceta el madrileño no falló, algo que agradecen sus compañeros. La puntería siempre se puede mejorar. Cuestión de días, y de rachas, que se suele decir. Aunque conviene no depender únicamente del acierto de uno porque los partidos hay que cerrarlos cuando se presenta la oportunidad. El Deportivo no lo hizo y el Recre despertó. Aranzubia, que había sido un mero espectador durante más de una hora, empezó a tener que preocuparse por las llegadas de los andaluces, que se dieron cuenta de que podían hacer algo más que aguantar las embestidas de los locales agazapados en campo propio.

Y de no ser por el portero deportivista la historia del partido hubiese cambiado. Primero sacó una mano prodigiosa abajo a un cabezazo de Fidel cuando faltaba poco más de diez minutos y en el tiempo añadido volvió a meter la manopla, mostrando unos reflejos increíbles, a un disparo desde cerca de Pablo Sánchez. El choque pasó de una primera mitad de clara superioridad blanquiazul a una segunda en la que el cuadro coruñés jugó a ráfagas, en las que apenas destacaron las galopadas de Salomão, que nunca encontraron la portería onubense, y una vaselina de Lassad, que acabó con la pelota por encima de la portería de Manu. Desde la marcha de Guardado, que dejó su sitio a Laure para que se ubicase en el exterior derecho, ya no había más que una banda. Al equipo se le había apagado la luz. Jesús Vázquez tuvo menos el balón y Valerón parecía ya sin pilas. La pelota dejó circular con la celeridad y la rapidez del principio. El juego se convirtió en una especie de rebumbio, del que salió favorecido el cuadro visitante, entregado hasta ese instante, que pudo haberse llevado más, mucho más, de Riazor de no mediar Aranzubia.

La actuación del navarro fue decisiva. Intervino lo justo, pero de forma concluyente para aportar su sapiencia y colaborar en la consecución de los tres primeros puntos de la temporada. Es lo que tiene disponer de un meta de garantía para situaciones así. Antes, sus compañeros tuvieron la oportunidad de decidir y é había sido un mero espectador del choque, sin embargo cuando tuvo trabajo, supo estar a la altura que había mantenido el equipo antes del descanso.

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