Sevilla - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (1-2-2010, 11'40)
0 - Sevilla FC: Javi Varas; Adriano, Marc Valiente, Dragutinovic (Escudé, m.27), Fernando Navarro; Romaric, Lolo, Duscher; Diego Capel, Perotti (Jesús Navas, m.52); y Luis Fabiano (Kanouté, m.83). 1 - RC Deportivo: Manu; Laure, Ze Castro, Piscu, Seoane; Juan Rodríguez, Juan Domínguez; Pablo Álvarez (Adrián, m.80), Juca (Rochela, m.70), Iván Pérez; y Bodipo (Dani, m.66). Gol: 0-1, M.44: Bodipo. Árbitros: Fernando Teixeira Vitienes (Comité Cántabro). Amonestó a los visitantes Piscu (m.75), Juan Rodríguez (m.81) y Laure (m.90) y al local Fernando Navarro (m.89). Despedida honrosa Redaccion. La Opinion Coruña A la misión imposible de remontar tres goles en el campo del Sevilla, una "machada" en cuya ejecución Miguel Ángel Lotina tenía muy poca confianza, respondió ayer el Deportivo con un triunfo insuficiente pero honroso (0-1). Marcó nada más que Bodipo, al borde del descanso, en un partido tan deslucido como irrelevante. No hubo esta vez proeza, aunque sí dignidad en la actuación del equipo coruñés, en el que debutaron tres jugadores del Fabril y tras el que se despide de la Copa en la ronda de cuartos de final. La sentencia sevillista en Riazor propició un arranque de encuentro irrelevante, una fea invitación al bostezo. Fueron tan valientes quienes anoche desafiaron un frío más propio de Soria y una lluvia típica de Galicia como quienes soportaron sin rechistar que hasta el minuto 18 no se produjese un lance digno de repetición televisiva, un cañito de Pablo Álvarez en una incursión en el área local que acabó con Drago dolorido en el pecho y poco después sustituido. Porque el choque comenzó tan muerto como finiquitada había quedado la eliminatoria hace una semana. Con el Dépor esforzado por tocar con seguridad pero en corto, sin profundidad, y con el Sevilla en plan entrenamiento de recuperación, con un once de muchos quilates pero sin conexión entre Romaric y Luis Fabiano en punta y sin recorrido por las bandas de Perotti y Capel. Enfrente, el Deportivo obedeció a su técnico al tratar de ofrecer una imagen seria y competitiva, pero en casi toda la primera parte se quedó en tímidas intenciones, sólo más ambicioso en los minutos previos al descanso. Recuperó Lotina el doble pivote con el que comenzó la Liga, Juca y Juan Rodríguez; adelantó a Juan Domínguez hasta la mediapunta, por donde el canterano actuó con una soltura que asombra con cada partido que acumula; cambió de bandas a Iván Pérez y Pablo Álvarez; y sacó de entrada al ruedo de la alta competición a otro fabrilista, Diego Seoane, que al contrario que en el filial durante este curso, ocupó el puesto de lateral izquierdo y no el derecho. A la sombra y al recuerdo de Filipe debutó ayer el ourensano. Con este planteamiento, el Deportivo no tuvo prisa por marcar para soñar con otra hazaña ni fue víctima de la relajación como para descuidar su armadura defensiva. El Sevilla no hacía daño, ni siquiera con un disparo lejano de Perotti que rozó el palo ni con otro de Capel que atrapó Manu. Así que los coruñeses soltaron lastre a su fútbol pesado y se desataron con su mejor jugada, la del 0-1: centró largo Iván, sirvió de cabeza Juan Domínguez a un desmarcado Pablo Álvarez y éste regaló el gol a Bodipo, que empujó el cuero a la red en el área pequeña en el minuto 43. Juan Domínguez fue el primero en creer en la remontada y se apresuró a llevar el balón al círculo central. El Pizjuán despidió a su equipo con pitos de camino al vestuario. El Deportivo tenía por delante un panorama brumoso. No daba sensación de poder levantar tres goles en contra, pero su rival ofrecía peores sensaciones. Y el fútbol es imprevisible en cada minuto. En el 54 casi enciende la alerta roja la delantera blanquiazul con un remate desviado de Bodipo a centro de Iván. Fue la respuesta deportivista a un cabezazo defectuoso previo de Capel. Ahora el Dépor se empleaba con la serenidad de quien no tiene nada que perder. Aunque el Sevilla conservaba un margen cómodo de dos tantos, le apretaban los nervios, el rubor de conceder una victoria a un rival que llegaba moribundo al partido de vuelta. Luis Fabiano marcó en posición antirreglamentaria. Después cabeceó cruzado. Manu tuvo más trabajo. Se lució a un cabezazo de Lolo. Bodipo se marchó dolido del campo y se estrenó otro jugador del Fabril, Dani. En el siguiente cambio entró otro joven del filial, Rochela, que recuperó la posición de mediocentro al relevar a Juca. El Sevilla volvió a marcar en fuera de juego, de nuevo Luis Fabiano. Ya no daba el Dépor impresión alguna de volver a perforar el marco de Javi Varas, ni siquiera en una postrera falta mal lanzada por Juan Rodríguez. Al menos salió triunfal de la Copa en casa de un rival que vuelve a clasificarse con otra derrota en su hogar. Como en la ida, fue el mejor. Gana frescura y seguridad con el tiempo y demuestra su talento y su facilidad para encontrar ayudas. |