Real Madrid - Deportivo


Peña Ri@zor. (29-10-2007, 11'45)
3 - Real Madrid: Casillas, Salgado, Ramos, Metzelder, Marcelo, Gago, Higuaín (46'), Guti, Robinho (90'), Saviola (64'), V. Nistelrooy, Dudek, Torres, Balboa (90'), Sneijder (46'), Baptista, Raúl (64'), Soldado

1 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Piscu, Coloccini, Filipe, Sergio, D. Guzmán (86'), J. Rguez. (72'), Verdú, Guardado, Xisco (61'), Munúa, Barragán, Aythami, Cristian, Riki (61'), Taborda (86'), Bodipo (72')

Goles:

0-1 (1'): Xisco regatea a Metzelder y marca con la derecha.

1-1 (7'): Van Nistelrooy, con la derecha, de penalti.

2-1 (78'): Raúl, con la zurda, tras pase de Van Nistelrooy.

3-1 (88'): Robinho recibe de Guti y marca con la diestra.

Árbitro: Clos Gómez, del C. Aragonés. Expulsó por doble amarilla a Sergio (71' y 79'). Amonestó a Juan Rodríguez (21'), De Guzmán (28'), Salgado (47'), Guti (53'), Riki (75'), Gago (76') y Sneijder (83').

El Dépor tutea al Madrid

Roi Fernández. La Opinion Couña.

Lotina acertó. Su arriesgada y valiente apuesta por el juego de toque le salió bien, pero le falló el gol. El otro gran aliado del fútbol. Y eso que el arranque fue prometedor en ese sentido. Mejor imposible, aunque tratándose del Bernabéu y el Real Madrid quizás demasiado pronto para adelantarse. Demasiado fácil. Demasiado bien iba todo con el gol de Xisco a los dos minutos para ser verdad. Pero ésa era la realidad. El Dépor comenzó tuteando al líder de la Liga. Sin miedos, sin precauciones. De tú a tú. Bien situado en el centro del campo y con una presión constante a la salida de balón del equipo blanco, situación que bloqueó la creación merengue. Así se fraguó el primer tanto blanquiazul. Nació de los pies de un Juan Rodríguez crecido por la confianza que ha depositado en él Lotina. Habilitó a Verdú, para que éste sirviera al punto de penalti a Xisco, que se zafó del blando marcaje de Metzelder con un control orientado que le dejó en bandeja la ejecución final para batir a Casillas de tiro cruzado.

El atrevido juego del Dépor sorprendió a los de Schuster, que se sobrepusieron al susto inicial gracias a una imprudencia de Guardado en un lateral del área blanquiazul. Derribó en un arrebato injustificado a Van Nistelrooy en una zona inofensiva del ataque rival. Y las imprudencias se pagan. El Dépor pagó la suya con un penalti y su consiguiente gol. Empate que devolvía a los coruñeses a la cruda realidad. La de siempre. La que vivió hace una semana en Riazor ante el Valencia. La que condena a los modestos al mínimo fallo y premia a los grandes al menor resquicio de brillantez. Ayer ni eso. Porque el blanco sólo brilló por su ausencia, aunque ya se sabe que con un solo destello le basta para ensombrecer la labor de un rival durante toda la primera parte. Eso a punto estuvo de ocurrir con un remate de Sergio Ramos a pase de falta de Guti que obligó a Aouate a esforzarse por primera vez en el partido. Y para entonces ya habían transcurrido casi cuarenta minutos.Todo el tiempo anterior fue un dominio blanquiazul estéril y no por que faltaran ocasiones para retomar el mando en el marcador, si no porque falló, por hacer algún reproche a la casi inmaculada primera parte del Deportivo, el gol. Andrés Guardado pudo reparar su error en el penalti sobre Van Nistelrooy en un pase de Juan Rodríguez, pero le faltó un pelo para llegar al balón y marcar. El mismo por el que no entró, para hacer justicia, el remate en semifallo del holandés a servicio de Robinho.

Schuster tomó cartas en el asunto nada más empezar la segunda parte. Encomendó a Sneijder la tarea de dotar de algo más de consistencia y presencia al centro del campo madridista. Y la primera reacción positiva fue una volea a la media vuelta que enganchó Van Nistelrooy en el pico del área pequeña a la que respondió con reflejos gatunos el israelí Aouate. El chispeante inicio blanco se diluyó al instante. El Dépor recobró la entereza de la primera parte, la que nunca perdió, para fabricar dos ocasiones de gol en una sola jugada. Primero Guardado, en un exceso de solidaridad, buscó el pase final en lugar de rematar y en el despeje un defensa se cruzó en la trayectoria que describió el lanzamiento de Juan Rodríguez con la puerta vacía. El malagueño se mueve pegado a la línea de cal como si fuese su espacio natural desde los albores de su carrera.

El partido se desarrolló con el mismo guión de la primera parte. Con un dominio controlado del equipo deportivista, salpicado de algún destello de calidad del Madrid. Robinho dejó su sello personal en una gran jugada que terminó con el balón en el travesaño. Por una vez el Dépor no fue el único al que le faltó gol. Al Madrid también. Justo hasta que apareció en escena Raúl. Laureado y solicitado por su público, entró y besó el santo al rubricar un tanto que confeccionó Guti e hilvanó Van Nistelrooy. Pero que marcó Raúl. Siempre presente. Siempre oportuno. Siempre Raúl. El esfuerzo de todo un partido se fue por la borda en un suspiro y Robinho lo hundió con el tercer e inmerecido tanto local. El Deportivo que comenzó tuteando al Real Madrid, y acabó el encuentro perdiéndole el respeto, no lo abofeteó y pagó cara su inocencia, una vez más, aunque en esta ocasión, puede hacerlo con la cabeza bien alta.

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