Deportivo - Valencia |
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Peña Ri@zor. (22-10-2007, 19'40)
DEPORTIVO 2 Aouate; Manuel Pablo, Adrián López 'Piscu', Coloccini, Filipe Luis; Juan Rodríguez (Riki; m.63), Sergio, De Guzmán, Guardado (Cristian; m.73); Verdú y Xisco (Bodipo; m.63). VALENCIA 4 Miguel, Albiol, Helguera, Moretti; Albelda, Baraja; Joaquín (Arizmendi; m.76), Silva, Gavilán (Angulo; m.64); y Morientes (Zigic; m.81). Árbitro: Turienzo Alvarez, del colegio castellano-leonés, expulsó al valencianista Helguera (m.92), por doble amarilla. Además, amonestó a Guardado (m.38) y a Manuel Pablo (m.45) por parte del Deportivo de La Coruña. GOLES : 0-1 Joaquín (09'), 0-2 Baraja (15'), 1-2 Xisco (28'), 1-3 Morientes (37'), 1-4 Morientes (73'), 2-4 Bodipo (87') Reconciliación a medias Roi Fernández.La Opinion A Coruña El Dépor renueva su matrimonio con la afición pero mantiene el divorcio con el triunfo en Riazor. El Valencia asestó la tercera estocada de la temporada en casa en cuatro partidos. El Dépor vivió una reconciliación a medias. Faltó el triunfo para que la alegría fuera completa. Por lo menos queda el consuelo de que el divorcio con la afición no llegó a los juzgados, se quedó en el acto de conciliación, donde las partes decidieron darse una nueva oportunidad. Está claro que hay matrimonios para toda la vida, y éste es uno de ellos. Más complicado está volver a unir al Dépor con la victoria en Riazor. La separación es evidente desde hace tiempo y ayer se volvió a plasmar con la derrota ante el Valencia, la tercera de cuatro esta temporada en campo propio. A la reconciliación también faltó el gol. Una vez más. Se dejó ver, pero con timidez en la primera parte, pero luego se escondió, algo que ya tiene por costumbre este año en Riazor. Y eso que ayer Xisco lo vio en una ocasión, insuficiente, eso sí, para compensar la buena amistad que tiene el Valencia con el gol. El arranque del partido estuvo marcado por una metedura de pata de Coloccini. La metió hasta el fondo. Estiró demasiado la pierna, casi sin probabilidad de éxito y derribó de forma tan clara como absurda a Joaquín, que ya se había escorado lo suficiente como para no crear demasiado peligro en una internada tras pared con Silva por la banda derecha. Fue el propio sevillano el que se encargó de ejecutar la pena máxima. Le pegó al balón por donde duele, por alto y colocado, imposible incluso para el ágil Aouate. Joaquín marcó, pero fue Silva el que volvió loca a la defensa local. El canario participó en el primer gol y creó el segundo, que no tardó en caer para desgracia deportivista. El de Arguineguín, parroquia amiga durante casi todo el año por ser la localidad natal de Valerón y Aythami, desbordó por la banda y el centro, por donde quiso a su antojo. Y claro, con tanta calidad en las botas siempre sale algún balón letal. Y buscó a Gavilán en la línea de fondo con un servicio en globo para que éste prolongara sobre la línea de gol, donde Coloccini, una vez más desafortunado, no acertó a despejar y su indecisión la aprovechó Baraja para empujar, aunque en esta ocasión Aouate ya estuviese batido cuando el central argentino intentó salvar los muebles de la pasmada defensa local. Tras el segundo tanto visitante el encuentro entró en una fase de atolondramiento general, con pérdidas intencionadas de tiempo y algún que otro encontronazo típico de la impotencia del perdedor y la soberbia del ganador. Pero sin más. La sangre no llegó al río y el partido prosiguió. El Dépor retomó el mando, pero le sigue faltando gol. En una apertura en semifallo de De Guzman a la banda izquierda un centro envenenado de Guardado a punto estuvo de ponerlo en su propia meta Cañizares, pero el poste se alió con los valencianistas para evitar el primer tanto coruñés, que por mérito y empeño llegó unos minutos más tarde. Y también nació de los pies de Guardado, de quién si no. El mexicano abrió sobre Juan Rodríguez, que cumplió su papel camaleónico en la banda derecha a la perfección, para que éste proyectase un misil a ras de tierra que envió Xisco mansamente al fondo de la red para evitar una muerte prematura y revivir a un Dépor mucho más dinámico que el que se vio la última vez en Riazor contra el Recreativo. Pero eso no basta cuando enfrente hay un rival de la clase del Valencia, que encima recibe alguna ayudita arbitral, que sin ser definitiva si que minó la moral de los pupilos de Lotina. Precisamente, de una falta inexistente de Piscu sobre Morientes que sí señaló Turienzo nació el tercer y anestesiante gol valenciano. Joaquín recibió por enésima vez en la izquierda y claro, sus centros son puro veneno que provocan la muerte instantánea cuando es Morientes el que espera en el punto de penalti. Y así fue. Centro y gol. Así de sencillo. Sin más complicaciones. A lo clásico murió el Dépor, que a partir de ahí se desquició. Renovó energías en el vestuario. Se tranquilizó y volvió a asumir el mando del encuentro, pero frente a un rival de la experiencia del Valencia la remontada se convirtió en una hazaña para las que ya no está el Dépor de estos momentos. Los de Flores saben dormir los partidos y mucho más rematarlos. Eso hizo Morientes a centro del escurridizo Silva. Qué dolor de cabeza, Silva. El Dépor se rindió, pero guardó todavía el último aliento para dejar que Riki exhibiera su pegada con un disparo al palo, previo a la expulsión de Helguera que forzó Bodipo después de estrenarse con un gol inútil ayer, pero esperanzador para un Dépor que se comportó como un gladiador. |