Deportivo - Recreativo


Peña Ri@zor. (27-9-2007, 11'33)
DEPORTIVO 0
Aouate; Barragán, Aythami, Coloccini, Manuel Pablo; Lafita (Bodipo; m.56), Sergio, Juan Rodríguez (Verdú; m.60), Guardado; Riki y Taborda (Adrián; m.68).

RECREATIVO 2
Sorrentino; Edu Moya, Cáceres, Beto, Dani Bautista; Varela (Aitor; m.61), Martins (Zahinos; m.68), Cáceres, Marquitos; Camuñas y Javi Guerrero (Congo; m.63).

Árbitro: Delgado Ferreiro (Colegio vasco). Mostró tarjeta amarilla a Martins (m.42) por parte del Recreativo de Huelva.

Goles: 0-1; m.13, Martins. 0-2; m.47, Javi Guerrero.

Segunda toma falsa

Roi Fernández.La Opinion A Coruña

El Dépor repite los errores de Almería y encaja la segunda derrota en Riazor en sólo tres partidos. La fragilidad defensiva y la inoperancia ofensiva facilitaron el triunfo del Recre.

No hay quien dé el último pase, tampoco hay quien remate, y así es imposible ganar. Por eso se llevó los tres puntos el Recreativo, porque supo hacer todo lo que no hizo el Dépor. Jugar de medio campo para arriba. En la zona donde se deciden los partidos. Defender es vital, sí, pero cuando ni eso se hace bien, mejor marcar. Con el plan inicial de Lotina el fútbol se complica y puntuar se hace muy cuesta arriba, incluso en casa, en un Riazor que cada día se crispa más con los fallos de sus jugadores y se ensaña con Sergio, aunque de sus pies naciera la primera ocasión clara de gol, casi la única, del partido; en un córner que botó el catalán y a punto estuvo de conectar Coloccini dentro del área pequeña.

Con Taborda como único recurso y Riki por detrás, falta la conexión. Falta Verdú. Ya había la mala experiencia de la segunda parte frente al Almería, pero no valió de aprendizaje. El hombre es el único que tropieza dos veces, e incluso muchas más, con la misma piedra. Y lo de ayer fue un tropezón, porque así se llama a dos pinchazos de tres en Riazor. Fue dura la segunda caída.

El primer empujón lo pegó el Recreativo a los doce minutos. El portugués Martins puso la puntilla a una carambola que nació en los pies de Jesús Vázquez y continuó en los de Marquitos, con un remate al poste antes de acabar en el fondo de la portería. Tres disparos permitió la defensa blanquiazul dentro del área. Pero el gol no fue lo peor. Llegó casi sin querer. Lo peor de todo es la sensación de fragilidad que dejó el Dépor atrás. Cada internada de Camuñas, cada arreón de Varela, en cada balón que recibía Martins en el oasis que edificó entre la media luna y el centro del campo se podía percibir el miedo en Riazor. Se podía sentir el desconcierto general en la zaga blanquiazul. Puede que la ausencia de Lopo ayudase a aumentar la desazón con la que vive la defensa herculina las aproximaciones rivales. Puede que le superase la presión a un equipo que se desploma cuando va por detrás en el marcador, o puede que, simplemente, no haya más, y punto. Puede que haya que conformarse lo que resta de temporada con lo mismo que se vio ayer, un fútbol similar al que desplegó el equipo de Caparrós la temporada pasada, pero con peor resultado.

Igual es que lo mejor es concienciarse de una vez para siempre de que habrá que empezar a aprender a sufrir. Sufrir para seguir en Primera. Por mucho que Lendoiro se resista a proclamarlo en público, ése es el objetivo de este nuevo Dépor. Quizás este ilusionante equipo sub 22 que proclama el presidente crezca algún día, pero igual tarda demasiado tiempo y para entonces el germen que se plantó ya esté seco, mustio.

Deprimido se quedó el cuadro coruñés tras el primer tanto del Recre. Las buenas sensaciones que habían transmitido Riki y Guardado por la banda izquierda, la única operativa en el primer tiempo, se esfumaron con el tanto rival. el día que parecía que Riki se iba a levantar. Pero un gol en contra lo tumbó a él y a sus compañeros, desmoralizados.

Un efecto contrario, aunque parezca increíble, tuvo sobre los deportivistas el segundo gol visitante. El octavo tanto de Javi Guerrero contra el Deportivo espoleó a los jugadores, quizás animados por el mal recuerdo del día del Almería. Lotina reaccionó tras el varapalo al minuto de la reanudación y puso en escena a los que, si pretende jugar al fútbol, hay que poner desde el principio: Bodipo, Verdú y Adrián entraron para poner remedio a lo que ya no tenía arreglo. Pero que sirva de lección. A ver si a la tercera va la vencida. La segunda parte de ayer, valió, al menos, para demostrar que este Dépor puede jugar a otra cosa que no sea el antifútbol. Esa puerta a la esperanza quedó abierta en los últimos veinte minutos. Se verá si se abre del todo en Montjuic este domingo. ¿Por qué no se puede ver a Bodipo y Adrián, con Riki por detrás y Verdú acompañando a Sergio en el mediocentro desde el principio?

Si el partido no sirvió para sumar ningún punto, valió para sacar varias conclusiones. Toma primera: Taborda es un extra alto que va bien de cabeza. Nada más. Segunda: Lafita es un figurante que se mueve por la derecha en una película de Primera. Pasó desapercibido. Tercero: Los actores principales, los protagonistas, siguen entre bastidores, escondidos, y cuarto: hay actores noveles muy prometedores, pero sólo hay que darles una oportunidad. Adrián la tuvo en el Mundial sub-20 y volvió con una bota de plata que le dio el billete para la sub-21, pero todavía no en el Deportivo, aunque con el cabezazo de ayer ya haya hecho méritos suficientes para hacerse con más minutos.

Es mejor pensar que el partido de ayer fue sólo un cásting de cara a lo que resta de temporada y que los actores que mejor lo hicieron a partir de ahora van a tener un papel protagonista en la película que se filma desde hace cinco jornadas. Con ese consuelo viajarán a Barcelona para enfrentarse al Espanyol. Con el de que lo de ayer fue sólo la segunda toma falsa, tras la del Almería, y que la película que se va a ver de aquí al final del campeonato será una versión nueva.

Colabora con la Peña Web Ri@zor incluyendo tu comentario sobre este partido

Numero de peñista: Clave:

Comentario