Getafe - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (24-9-2007, 11'26)
GETAFE 0 Abbondanzieri; Cortés, "Cata" Díaz, Belenguer, Licht; Mario Cotelo (Nacho, min. 65) Casquero, Celestini, Pablo Hernández; Braulio (Kepa, min. 79) y Uche (Albín, min. 65) DEPORTIVO 0 Aouate; Barragán, Lopo, Coloccini, Manuel Pablo (Filipe, min. 80); Sergio, Juan Rodríguez; Lafita (Cristian, min. 67) Verdú, Guardado; y Riki (Bodipo, min. 73). Árbitro: Ayza Gámez (Comité Valenciano): Mostró tarjetas amarillas a Riki (min. 30), Barragán (min. 51) por parte visitante y a Albín (min. 70), por parte local. Conformistas Xosé Manuel Mallo. La Opinion Coruña. El Deportivo se lleva un punto de Getafe, donde apenas inquietó la portería adversaria. El conjunto de Lotina supo controlar el partido, pero adoleció de profundidad y remate. Los tiempos cambian en el Deportivo. Aunque en algunos aspectos muy lentamente, en otros la diferencia es radical con respecto a tiempos pasados, no sólo a los recientes. Es momento de vacas gordas, o medio gordas, en el plano deportivo. Se nota. Los resultados influyen en la actitud, que es positiva. Es bueno recuperar una tradición perdida hace demasiadas temporadas en la que los seguidores que se desplazaban a animar a su equipo lejos de A Coruña recibían la mínima compensación de los aplausos de los futbolistas. En Getafe el punto supo a mucho. Al equipo porque significa sumar por tercera jornada consecutiva y a los seguidores, los Blues y otro grupo de residentes en la capital, porque disfrutaron en directo del éxito de su equipo. Aplausos como premio y las camisetas de Guardado y Juan Rodríguez, que las regalaron a estos seguidores. Un detalle, que es mucho. Como el empate alcanzado frente al EuroGetafe, que en principio tiene su valor, pero que también podría saber a poco. Un ligero esfuerzo por crear peligro ante la puerta de Abbondanzieri podría haber bastado para que el electrónico reflejase otros guarismos, pero no sucedió. ¿Qué equipo jugó hace menos de setenta y dos horas? Es la pregunta que podría formular cualquier espectador ajeno a la realidad de las competiciones futbolísticas. Un seguidor deportivista le explicaría que el Getafe. Ya lo sabría, pero la impresión era otra visto lo que sucedía sobre el césped. En especial hasta el final de la primera parte. Sólo el Getafe jugó; sólo el Getafe presionó y sólo el Getafe tuvo el balón el tiempo suficiente para administralo conforme le convenía. O sabía. Que fue poco, por fortuna.Y sólo el Getafe supo tapar las líneas de conexión que en teoría existen entre los componentes de un mismo conjunto, en este caso las del Deportivo, cuyo recurso para alcanzar la zona de peligro de los locales fue la patada en largo de Aouate. Nadie se ofrecía a quien tenía el balón; nadie se movía para generar un espacio. Todos estáticos. Todos facilitando la tarea de los zagueros azules. Con todo, las más claras oportunidades de gol del conjunto madrileño llegaron tras los correspondientes errores de los blanquiazules, ayer de rojo. Dos cabezazos de Cata Díaz, tras sendos córners, y un regalo de Verdú, al entregar el balón hacia atrás sin mirar, que le dio un maravilloso pase a Braulio. Errores puntuales que pueden ser suficientes para desequilibrar un encuentro. Máxime con lo que le costó al equipo de Lotina fabricar una oportunidad para batir al Pato. Tuvo una en toda la primera parte, gestada en una acción individual de Lafita y el posterior cabezazo de Verdú. Sucedió en el minuto 40. Todo el tiempo anterior sobró desde el punto de vista del espectáculo. Fueron minutos comidos al cronómetro. Cuentan en especial cuando se juega fuera de casa y se considera que un punto puede ser positivo. Y puede, según se desarrolle el partido. Un empate en el Alfonso Pérez era valioso. El conjunto coruñés tuvo el balón algo más tras el descanso. No porque el Getafe estuviese cansado, sus jugadores no llegaron a dar muestras de fatiga, sino porque en el vestuario tuvo que haber una charla a fondo para explicar de nuevo unos conceptos teóricos que Lotina trata de manejar desde que aterrizó en A Coruña. A veces se desarrollan en la práctica, pero otras quedan en el olvido y los futbolistas se limitan a aplicar un guión que ya está obsoleto. De esa manera fue imposible sacar provecho al hándicap con el que el conjunto de Laudrup afrontó los últimos veinte minutos: la lesión del Pato. El portero argentino no podía golpear la pelota con la diestra, su pierna buena, ni lanzarse casi hacia ese lado, pero los deportivistas no lo pudieron comprobar. Ni lo intentaron. De ahí el empate sin goles. Unos, los visitantes, porque no quisieron o no pudieron y los otros porque no supieron. Fue lo que en parte permitió al Deportivo empatar. Como en Valladolid, aunque en ese partido los jugadores supieron reaccionar para nivelar por dos veces un marcador adverso. Ayer, faltó ese acicate. Malo sería acostumbrarse. Mejor jugar siempre a favor de corriente. Lo demostraron en Riazor. |