Deportivo - Villarreal |
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Peña Ri@zor. (20-5-2008, 11'9)
0 - Deportivo de La Coruña: Aouate; Manuel Pablo, Lopo, Pablo Amo (Taborda; m.83), Coloccini, Filipe Luis; Wilhelmsson, Sergio, De Guzmán, Lafita (Guardado; m.78); y Xisco (Riki; m.64). 2 - Villarreal: Diego López; Angel, Cygan, Gonzalo, Capdevila; Cazorla (Cani; m.71), Eguren, Bruno, Mati Fernández (Pires; m.83); Guille Franco y Tomasson (Nihat; m.68). Goles: 0-1; m.35, Matias Fernández. 0-2; m.92, Guille Franco. Arbitro: Medina Cantalejo (Colegio andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Eguren (m.51) y Bruno (m.76), por parte del Villarreal; y a Wilhelmsson (m.65), por parte del Deportivo. El Dépor saluda a Europa ROI FERNÁNDEZ. La Opinion Coruña. Adiós a la Liga, bienvenida a Europa. El Dépor saluda a la Intertoto con la firme intención de abrir la puerta grande de Europa con su presencia en la UEFA la próxima temporada. Tres años después de despedir a la Champions, el conjunto blanquiazul puede recuperar su dimensión europea en una competición con menos glamour, pero muy sabrosa tras una primera parte de campeonato en la que el fantasma del descenso se paseó por A Coruña como Perico por su casa. En una segunda vuelta inmaculada el Dépor espantó de un plumazo a ese incómodo compañero de viaje y se subió para no bajar al tren que conduce a Europa. Lotina recuperó el once de gala y con él la profundidad y el desparpajo en ataque, al que como de costumbre en las últimas jornadas sólo le faltó el gol. Con el regreso de Lafita al equipo titular, el Dépor amplió su abanico de posibilidades ofensivas y construyó su juego en base a las salidas explosivas del maño y el sueco Wilhelmsson por las bandas. El desborde de la pareja que acompaña arriba a Xisco obligó a los defensas castellonenses a emplearse a fondo para evitar las llegadas con claridad. Y eso lo consiguió, al menos en la primera parte. Frenó el remate blanquiazul, para lo que tampoco hace falta mucho ímpetu, pero lo que no logró fue detener el fluido juego de construcción que nacía siempre en los pies de Sergio, algo errático en el pase, pero tan activo como siempre. El que sí llegaba con clarividencia a la portería de Aouate era el Villarreal, que rezuma calidad en todos sus atacantes. Tomasson suplió al turco Nihat, pero el conjunto de Pellegrini no perdió ni una pizca de la calidad que ha mostrado a lo largo de toda la temporada. De hecho, de las botas del gigantón danés surgió la primera gran ocasión visitante. El nórdico envió al poste un balón que quedó suelto en el punto de penalti tras una internada a trompicones de su compañero Guille Franco. Fue el primer aviso serio de que el Villarreal no había venido de fiesta a A Coruña. De convidado de piedra, nada de nada. Quizás la relajación propia de un equipo que se siente prácticamente como campeón ayudó a que desplegaran el juego ágil y de toque que les encumbró a lo alto de la clasificación. Con la Intertoto en el alero tras el madrugador tanto del Athletic en Sevilla, el Dépor trató, al menos, de controlar las acometidas amarillas para impedir un gol que privaría a los blanquiazules de acceder a la UEFA a través del torneo veraniego. Lo intentó, pero no pudo evitar el pase de tiralíneas de Capdevila -ya podía ser otro el protagonista- para Mati Fernández, que se revolvió dentro del área y sacó un zapatazo que se coló por el palo corto ante el que pudo hacer algo más el israelí Aouate. El tanto no sentó bien, porque en esos momentos el Dépor estaba fuera de la Intertoto, pero tampoco descentró a los pupilos de Lotina, que insistieron en su juego de toque y aperturas a las bandas para visualizar la meta del lucense Diego López, que tuvo más trabajo en el segundo acto del encuentro. Con 0-1 en contra, pero más tranquilos por el tanto del empate del Sevilla que devolvía momentáneamente a los deportivistas a Europa, el Dépor salió dispuesto a defender la inmaculada racha en la segunda parte del campeonato en Riazor. Buscó el empate con ahínco y más profundidad que en los primeros cuarenta y cinco minutos del choque. Los blanquiazules se volcaron sobre el área rival en una búsqueda desesperada del gol, pero hasta el árbitro parecía conjurado para que el Dépor no conservara su inmaculado registro en casa en una de las segundas vueltas más fructíferas de su historia. El colegiado se tragó un penalti clamoroso sobre Lafita en el arranque del segundo tiempo y se inventó con la connivencia de sus auxiliares más de un fuera de juego de ficción que soliviantó los ánimos de la grada de Riazor, que sólo se calmaron con el segundo gol del Sevilla, que ponía en bandeja la Intertoto salvo remontada milagrosa del Athletic en el Pizjuán. Los jugadores coruñeses, ajenos a las noticias que llegaban de la capital hispalense -el marcador electrónico no ofreció los resultados de otros estadios ayer- se vaciaron sobre el campo para lograr una igualada que no les hiciera depender de terceros. Con esa consigna clara, Lotina puso en escena a su revulsivo estrella, Riki. El de Aranjuez, acostumbrado a su papel secundario pero imprescindible, revolucionó el partido con sus arranques en velocidad y su facilidad para ver portería. La vio muy cerca en un potente disparo que lamió el poste del portal de Diego López. Como si se olieran lo que sucedía en Sevilla, que marcó el tercero y el cuarto en un santiamén, los deportivistas se dejaron llevar en los últimos minutos del encuentro. Sólo había que aguantar sobre el césped para cerrar la temporada con una plaza más que merecida para la Intertoto. Y así sucedió. El Villarreal rompió la racha de siete victorias seguidas del Dépor en Riazor con el postrero tanto de Guille Franco, como no, también a pase de un cariacontencido Capdevila, que ejerció de inocente e intrascendente verdugo del equipo de sus amores en el campo de su vida. Pero nada empañó la fiesta blanquiazul ayer en Riazor por el regreso del Dépor a Europa vía Intertoto. |