Deportivo - Levante


Peña Ri@zor. (8-5-2008, 23'55)
1 - Deportivo de La Coruña: Aouate; Manuel Pablo, Lopo (Valerón; m.58), Pablo Amo, Coloccini, Filipe Luis; Wilhelmsson, Sergio, De Guzmán, Lafita (Riki; m.77); y Bodipo (Taborda; m.83).

0 - Levante: Reina; Manolo (Descarga; m.72), Robusté, Armando, Rubiales; Juanma (Pedro León; m.86), Serrano, Javi Fuego, Saúl; Iborra (Etien; m.78) y Riga.

Goles:
1-0; m.87: Riki de espuela a centro de Manuel Pablo.

Arbitro: Paradas Romero, del Comité Andaluz. Mostró tarjeta amarilla a Robusté (m.34), Manolo (m.61) y Juanma (m.84), por parte del Levante.

Valerón, el pase a Europa

ROI FERNÁNDEZ. La Opinion A CORUÑA

Valerón reapareció para guiar al Dépor a Europa. La Intertoto aún es blanquiazul porque el canario, aunque falto de ritmo y velocidad, desempolvó su repertorio de pases para empujar a sus compañeros, que hasta ese momento se mostraron espesos de cara al gol, a marcar por obligación. A Riki, otro de los jugadores clave de ayer, el suplente de lujo blanquiazul, no le quedó otra que inventarse un lujoso taconazo para rematar una jugada que nació de las mágicas botas del canario hacia su paisano Manuel Pablo. El gol, que se resistió 87 minutos por la inoperancia en el remate hasta ese momento, descubrió la celada que había preparado el Levante con su lógica desidia para robar un punto inútil de Riazor.
Con una ilusión, que no ocasión, arrancó el partido. El descendido y maltratado económicamente Levante tenía preparada una sorpresa en el saque de centro. Antes justo del pitido inicial los once jugadores valencianos se abrazaron alrededor del círculo en símbolo de protesta por todo el tiempo que llevan sin cobrar y permitieron que el Dépor pusiera el balón en marcha sin oposición. Sergio progresó hacia la portería vacía en una imagen insólita. Pareció dudar el centrocampista unos segundos antes de enviar el balón por la línea de fondo rival, momento en el cual los levantinistas rompieron filas y reanudaron el partido como si nada hubiese pasado. Quizás sorprendidos por ese inicio tan peculiar, los blanquiazules arrancaron desorientados, cediendo terreno y el balón a un rival desahuciado y sin la ambición de un equipo de Primera, pues ya está en Segunda. Tocó el Levante, pero lo hizo con la misma intensidad que lo haría cualquier trabajador que lleva más de un año sin cobrar: sin motivos para dejarse el alma en el campo, desencantados.
Con más ganas o concentración, al menos, debían haber salido los coruñeses, que sí se jugaban cosas en el envite: la Intertoto, la posibilidad de jugar en la UEFA la próxima temporada. Casi nada. Eso debería ser suficiente para sortear las trampas somníferas que planteaba un partido como el de ayer. Con ambiente frío o más bien gélido en las gradas, nada hacía pensar que se jugaba un choque de la importancia que tenía para los pupilos de Lotina. La relajación del principio fue dejando paso poco a poco, eso sí, a una tensión contenida de los blanquiazules, que reactivaron el juego con movimientos sencillos a las bandas. En una de ellas De Guzman sirvió sobre el punto de penalti a Bodipo, que estiró la pierna para obligar a Reina a emplearse a fondo en un remate que botó justo antes de encarar portería. A renglón seguido, del saque de córner forzado nació la segunda ocasión con un pase atrás de Pablo Amo en el área pequeña sobre Lafita, pero su disparo se perdió en la maraña de defensores.
Más despiertos y decididos saltaron al césped los herculinos en la segunda parte, pero la pólvora seguía mojada. Sin gol no hay victoria y al Dépor le costaba un mundo conectar el último pase. Tiró de todos los recursos a su alcance para buscarlo, pero siempre con el mismo problema arriba, no encontraba una situación de gol clara para marcar y encarrilar el triunfo. Por eso Lotina decidió poner toda la carne en el asador con el regreso de Valerón al equipo, sacrificando a Lopo, que estaba tocado, y retocando por segunda vez desde que la planteó la hasta ayer intocable defensa de cinco jugadores. Fue una apuesta decidida por el triunfo, por la magia. El Dépor necesitaba alguien que sirviera el último pase y fue Sergio el que tomó ese papel en un lanzamiento de falta medido que Bodipo desperdició no se sabe ni cómo, bajo palos y solo. Apareció el primer polo de la conexión, pero seguía sin aparecer el más importante, el gol. Y con Bodipo negado de cara a portería sobre el campo esa misión se convertía en imposible. Lotina probó con Riki por banda y Taborda arriba, en una búsqueda desesperada del gol, que se hizo más sencilla con Valerón en el campo. Sus pases son medio gol, pero faltaba la otra mitad. Y las tuvo de todos los colores el Dépor hasta que acertó Riki inventándose un taconazo a pase de Manuel Pablo, al que habilitó inicialmente el mago Valerón, que en treinta minutos dio otro aire al ataque.

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