Deportivo - Barcelona |
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Peña Ri@zor. (27-4-2008, 12'18)
2 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Lopo, P. Amo, Coloccini, Filipe, Wilhlem. (83'), De Guzman, J. Rodrigz, Lafita (85'), Xisco (73'). Verdú (85'), Cristian (83'), Riki (73') 0 - Barcelona: Pinto, Zambrotta (69'), Puyol, Thuram, Sylvinho, Tourè (57'), Márquez, Gudjohnsen, Bojan, Henry, Giovani (76'). Deco (57'), Edmilson (69'), Ezquerro (76') Goles : 1-0 (54'): Juan Rodríguez empuja solo en el área pequeña tras gran jugada de Lafita. 2-0 (76'): Pablo Amo, remata de cabeza solo en el segundo palo una falta de Wilhelmsson. Árbitro: Delgado Ferreiro, perteneciente al Colegio Vasco. Amonestó a Sylvinho (62'), Lafita (82'), Márquez (84'), Edmilson (87') y Deco (88'). Con aires de grandeza ROI FERNÁNDEZ. La Opinion A CORUÑA El Dépor es grande. Hizo las maletas para viajar a Europa la semana pasada en Pamplona y ayer las deshizo con la intención de pasar una larga temporada en el destino preferido durante la época de Irureta. Se sienten a gusto los pupilos de Lotina en el puesto de Intertoto y tampoco renuncian a tomar un medio de locomoción más veloz para alcanzar la UEFA por la vía directa. Es complicado subirse al tren que conduce de forma instantánea a Europa, pero a este ritmo todo es posible. Los números del Dépor en la segunda vuelta, invicto en Riazor, invitan al optimismo y los aires de grandeza que se dio ayer para anular al Barça confirman que este equipo ha crecido de manera exagerada en una segunda parte de campeonato que va camino de hacer historia. Juan Rodríguez y Pablo Amo fueron los ejecutores de un Barcelona desorientado e inocente (2-0), pero los catorce protagonistas escenificaron a la perfección un guión que ya conocen de memoria. El Dépor recuperó el esquema (5-2-2-1) tras el paréntesis de Pamplona y con él el juego fluido y vistoso que lo ha encumbrado al puesto de Intertoto. Con una presión ordenada en el centro del campo los jugadores de Lotina dejaron al Barça desplegar su fútbol de toque pero anularon la verticalidad que convierte al conjunto azulgrana en una máquina de máxima precisión. Taponadas las vías habituales de aproximación al área rival, el Barcelona probó con algún esporádico pase en largo y así consiguió la primera llegada digna de mención en un envío de Márquez, que recibió con clase pero no culminó bien Gudjohnsen. El Dépor permitió que el rival manejara el balón por el centro, la zona más inocua del campo, pero preparado en todo momento para montar el contraataque a la mínima opción. Y así sucedió en un robo que Wilhelmsson convirtió en la primera oportunidad abriendo a la banda para que Lafita obligara a Pinto a emplearse a fondo para enviar a córner un disparo cruzado según como le venía el balón. Era el primer aviso serio de que la permisividad blanquiazul no significaba indolencia. Las bandas son el epicentro del sistema de cinco defensas y por eso Filipe Luis y Manuel Pablo, junto a Willy y Lafita, juegan un papel fundamental en un Dépor que también ha aprendido a sacar el máximo rendimiento a la estrategia. De una falta cercana al área azulgrana nació la primera gran ocasión del choque. Filipe sirvió para que Pablo Amo se dejara el alma en molestar a Pinto con suficiente ímpetu como para que Coloccini recogiera el rechace y enviara sobre Xisco, que solo en el interior del área pequeña y con toda la portería para él estrelló un balón complicado al larguero, que prolongó la jugada hasta los pies de Lopo, que la continuó con un remate defectuoso que Juan Rodríguez tampoco acertó a conectar para enviar a la red. Esa múltiple ocasión supuso un punto de inflexión. El partido se animó y comenzaron a llover las ocasiones. Las del Barça, contadas y de larga distancia, desde donde Bojan puso a prueba la colocación de Aouate. A renglón seguido Lafita dejó su sello personal con un control orientado espectacular que no pudo acomodar para rematar con la misma soltura que mostraba el Dépor para crear juego de ataque. En una jugada que nació desde el mismo lugar donde un rato antes el balón acabó en el larguero, Willy conectó con Coloccini para que éste cabeceara de espaldas pegado al palo de Pinto. Así murió el primer acto de un encuentro vistoso pero falto de la intensidad propia de un partido en el que ambas escuadras se jugaban un puesto en Europa la próxima temporada. Murió con Giovani noqueado sobre el suelo tras un encontronazo con Aouate que le obligó a salir en camilla del campo. En ambulancia salió el Dépor de vestuarios. Con las luces de emergencia encendidas y a todo gas. Sin pausas y con una única meta en mente: el gol. Inició el acoso a base de saques de esquina. En el primero lo tuvo Pablo Amo, pero su testarazo flojo se perdió al lado del poste de Pinto. El Barça, por contra, viajaba en un pesado y vetusto carruaje del siglo pasado que chirriaba por todas partes. Sin fuerza, sin tensión, sin la concentración necesaria para tumbar a un equipo indestructible en su estadio. Quizás le despistara algo el objetivo del miércoles en la Champions, quizás fuera una dejadez impulsada por el buen hacer blanquiazul, pero fuera por lo que fuera, Dépor y Barça intercambiaron los papeles y el primero hizo de grande para empequeñecer a los azulgrana. El ataque hilvanado del Dépor dejó en evidencia la endeblez defensiva del rival en la jugada del primer gol. Una internada por banda derecha de Manuel Pablo, que cedió a Lafita para que se inventara un hueco en el área para poner un balón que Juan Rodríguez sólo tuvo que empujar. Con el marcador a favor, el cuadro herculino se hizo amo y señor de un partido que relanza sus aspiraciones de jugar el año que viene la UEFA. Filipe Luis se creció por la banda izquierda y en una de sus copiosas llegadas forzó una falta en el pico del área que a la postre sería decisiva, porque la ejecución de Willy y el remate de cabeza de Pablo Amo, completamente solo en el segundo palo, acabó con la escasa resistencia que opuso el Barça para frenar el aluvión de juego local. 2-0 y la ola en Riazor, que pudo celebrar algún gol más si no fuera porque Sylvinho salvó bajo palos una incursión de Cristian o el larguero repeliera una falta de Riki que puso fin a la fiesta. |