Racing - Deportivo


Peña Ri@zor. (7-4-2008, 17'14)
1 - Racing: Toño, Pinillos, Oriol, César Navas, Ayoze (65', Jorge López, Duscher, Colsa, Serrano, Muntis, Tchité (46'), Coltorti, Marcano, L. Fernández, Órteman, J. Valle, Smolarek (46'), I. Bolado (65').

3 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Piscu, Pablo Amo, Coloccini, Filipe Luis, J. Rodríguez, Sergio (92'), De Guzmán, Lafita (75'), Xisco (84'), Munúa, Taborda, Verdú (75'), Riki (84'), Barragán, A. Tomás (92'), Valerón.

Goles: 0-1 (1'): Xisco. 0-2 (24'): Coloccini. 1-2 (36'): Jorge López. 1-3 (42'): Xisco.

Árbitro: Velasco Carballo, del colegio madrileño. Amonestó a Lafita (41'), Óscar Serrano (53'), Pablo Amo (57'), Oriol (73'), Iván Bolado (82'), Smolarek (84') y De Guzmán (90'). También vieron amarillas Marcelino (56') y Lotina (68').

La cinta mágica

XOSÉ MANUEL MALLO. La OPinion Coruña.

Xisco recibió unos cuantos puntos de sutura en la cabeza en la visita Mallorca, a su casa. Fueron los únicos puntos que se trajo de vuelta el Deportivo. La herida le obliga a jugar con una venda que le circunda la cabeza para proteger la zona afectada. La cinta la ha lucido ya en dos partidos, en total ha marcado cinco goles. Y dio el sexto, el que ayer marcó Coloccini. El delantero balear le quitó importancia a la coincidencia de acierto anotador ante el Murcia y el uso de la cinta, aunque aseguró que si se repetía la historia tendría que ir pensando en que realmente puede ser mágica y convertirse en un talismán. Ayer no marcó tres, firmó dos, que no son pocos. El primero cuando el partido estaba dando sus primeros pasos. Recibió bien de Sergio, se fue de su marcador y con un zapatazo seco ajustó el balón al poste izquierdo de la portería local. Mejor no podía empezar el choque para los coruñeses. La racha del canterano continúa. También la de su equipo.
El Deportivo venció en un campo muy complicado pero que se le da muy bien a lo largo de la historia, sobre todo en las últimas once temporadas, que son las que lleva puntuando de forma continuada. Esta victoria, que podía esperarse a tenor de resultados anteriores, no hace sino confirmar la tradición y reivindicar el valor de lo clásico para los blanquiazules. Lo demostraron venciendo al Madrid en Riazor; imponiéndose al Sevilla, conforme manda la costumbre tras un parón de un año, y superó al Murcia, que nunca puntuó en el feudo coruñés. Con estos antecedentes sólo quedaba que El Sardinero entregase los tres puntos a los coruñeses, como así sucedió. Logró la victoria marcando tres goles. Tres a domicilio. Sumó los puntos a base de sacrificio, colocación y el saber estar que le concede a cualquier equipo colocarse con dos goles de ventaja antes de que se cumpla el primer cuarto de juego. Todo ayuda. Eso que había dudas.
La ausencia de Wilhelmsson la solventó Miguel Ángel Lotina con Juan Rodríguez. El malagueño jugó escorado a la banda en anteriores partidos. Era una de las opciones, también la de Riki e incluso habló el técnico de Valerón, pero para lo que pretendía el vizcaíno sólo el andaluz era el perfecto. Se olvidó de las bandas, mejor dicho, se las dejó a Manuel Pablo y a Filipe. Sergio abandonó a De Guzman para jugar cerca de Rodríguez por delante del canadiense, mientras que Xisco contaba con la compañía de Lafita, también por el centro. Un planteamiento nuevo. El resultado de un experimento trabajado en la soledad de Riazor durante las sesiones a puerta cerrada que diseñó la pasada semana el entrenador blanquiazul.
Un planteamiento que sorprendió al adversario, que es de lo que se trata y que además se vio acompañado por el acierto de Xisco en el primer remate a portería cuando se cumplía el minuto uno de juego. Empezaba el Deportivo por delante en el marcador. Una ventaja inestimable si se sabe administrar con posterioridad. En principio lo hicieron los coruñeses, ya que incluso la aumentaron. Pero no es éste el aspecto fundamental de lo sucedido, que marcar dos o más goles fuera de casa lo es, sino que la retaguardia mostró la seguridad de las últimas jornadas e impidió que los racinguistas pudiesen generar alguna ocasión de gol ante la portería de Aouate. Dos en cuarenta y cinco minutos. Una acabó en gol, tras el lanzamiento de una falta directa. Otra la sacó Sergio sobre la línea de gol, al estar listo Tchité y rematar uno de los balones que el portero deportivista rechazó en lugar de blocar.
El conjunto coruñés jugó tranquilo, asentado y aprovechando las llegadas para inquietar continuamente a un desafortunado Toño, totalmente desprotegido por sus defensas, que se encontraron con una pesadilla llamada Xisco, no sólo por los goles que firmó, sino por su movilidad y asistencias a sus compañeros. César Navas y Oriol no vieron al delantero blanquiazul en todo el partido. Toño sí, las veces que lo batió. También aquellas en las que se fue a las bandas o cada vez que el balón le llegaba por arriba. El protagonismo del canterano no se limitó sólo a los goles. Lo agradeció el equipo. Más pudo hacerlo si Velasco Carballo aplicase el mismo criterio para los dos equipos, pues hubiese señalado penalti en un cabezazo del propio atacante coruñés que se estrelló en el brazo (?) de Oriol. Con el marcador a su favor, los deportivistas se limitaron a esperar y a fiar el juego ofensivo al delantero mallorquín y al maño Ángel Lafita, que hicieron lo que quisieron de sus marcadores, e incluso se dejaron hasta la última gota de sudor en ayudar a sus compañeros en tareas de presión y contención. Un esfuerzo que obtuvo premio. Un premio que puede ser más que suculento porque los resultados de otros campos, en especial el del Zaragoza contra el Betis, que deja el descenso a siete puntos. Y la salvación a tiro de piedra. Casi hecha por la seguridad que ahora ofrece el equipo.

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