Deportivo - Murcia


Peña Ri@zor. (31-3-2008, 11'38)
3 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Lopo, Pablo Amo, Coloccini, Filipe, Wilhelm. (52'), Sergio, De Guzman, Lafita, Xisco (73').
Valerón (63'), Guardado(52') (63'), Taborda (73')

1 - Murcia: Carini, Mejía, Ochoa, Cuadrado, Peña, Kabous, P. García (68'), De Lucas (50'), Abel (60'), Aquino, I. Alonso.
Richi (68'), Rosinei (50'), Baiano (60')

Goles:
0-1 (2'): De Lucas, de gran cabezazo a centro de Aquino.
1-1 (22'): Xisco, tras fuera de juego de Wilhelmsson.
2-1 (46'): Xisco, de cabeza a centro de Manuel Pablo.
3-1 (48'): Xisco remata de cabeza un córner.

Árbitro: Rubinos Pérez, del Colegio Madrileño. Amonestó a Xisco (49'), Aquino (71'), Lopo (76') y Baiano (78'),

Xisco lidera la reacción

XOSÉ MANUEL MALLO. La Opinion A CORUÑA.

Tres zarpazos de Xisco, el primero con fortuna, permiten al Deportivo alejarse del pozo de la clasificación en un encuentro que necesitaba ganar "por lo civil o lo criminal" como había dicho Lopo en la antevíspera. El delantero canterano puso las tablas tras un balón que le rebotó en la cara y firmó los otros dos goles tras sendos cabezazos cuando la segunda parte estaba empezando a arrancar.
Fue la forma de responder a la confianza que Lotina ha depositado en él para lidere la vanguardia blanquiazul. Su trabajo oscuro le garantizaba un hueco en la alineación, pero le faltaba el brillo que da el acierto en el remate. Ayer fue su día. Para suerte del Deportivo, cuyos futbolistas desperdiciaron la oportunidad de sentenciar incluso antes de la igualada.
Parecía un día de esos en los es imposible que el balón entre en la portería adversaria, pero lo hizo hasta en cuatro oportunidades. La segunda fue invalidada por fuera de juego de Lopo, el goleador sin gol.
Con pocos partidos se encontró el cuadro coruñés a lo largo del curso actual para haberse asegurado los tres puntos en los primeros veinte minutos de juego. Antes del gol de Xisco, los blanquiazules desperdiciaron por lo menos tres ocasiones clarísimas para haber equilibrado el marcador e incluso ponerse con una ventaja suculenta que le permitiese liquidar el choque y a un rival que agoniza en la clasificación, pero que todavía tiene vida. La génesis de las oportunidades de gol está en las acciones a balón parado. El sutil toque de Sergio, bien en el saque de corners en el de alguna falta encontró siempre a un compañero para que rematase, pero todos los hicieron sin acierto o con escasa fortuna, como fue un remate de Lopo que tropezó en el cuerpo de un sorprendido Carini por la parada que acababa de efectuar. Parecía imposible marcar.
El gol inicial del Murcia hizo pensar lo peor. Los errores que se producían ante la meta pimentonera, simplemente ratificaban los malos augurios. O el Murcia revivía a costa del Deportivo en Riazor o salía goleado. Eran demasiados fallos como para pensar en lo segundo. Hasta que un bendito rebote permitió la igualada. Justo en el ecuador de la primera mitad el encuentro empezaba de nuevo.
Esta casi final que suponía la visita del Murcia generó un ambiente de intranquilidad en la parroquia, no así en los futbolistas, que controlaron el encuentro y monopolizaron casi por completo el manejo del balón. Sin prisas, con orden, en busca de la mejor opción para llegar a la portería de Carini. Fueron muchas las jugadas que acabaron con un remate de los locales, pero la evidencia dejó al descubierto de nuevo la principal carencia de este equipo: el gol. Aunque ayer fue menos gracias a la figura de Xisco. Cumplió con el primero, aunque fuese de rebote, pero no fue el delantero el que dispuso de la posibilidad de acertar en la suerte final, fueron otros compañeros incorporados desde atrás, en especial los defensas. El remate figura entre sus habilidades, pero no es la que mejor manejan. Su función es más destructiva. La anotadora corresponde a los atacantes, como dejó claro el canterano con dos certeros cabezazos en los tres primeros minutos de la segunda parte, que sirvieron para echar el candado al encuentro.
Llegaron en el momento justo. Lo aprovechó Lotina para retirar a Wilhelmsson, que en la primera parte se había quejado a causa de unos problemas musculares. Guardado tomó el relevo y el protagonismo del sueco. Le duró once minutos. El tiempo que tardó en romperse otra vez. Serio problema para el cuadro coruñés, ya que todavía le quedan unas cuantas casi finales más. El gesto de preocupación mudó en sonrisa cuando Valerón hizo su salida al césped para suplir al azteca. Riazor tiene mono del de Arguineguín y éste necesidad de cogerle el pulso a la competición, ya que, por razones obvias, está todavía muy verde. Es cuestión de que sus compañeros le proporcionen más oportunidades sentenciando a la mínima oportunidad, sin esperar a la segunda parte cuando pueden hacerlo en la Primera con relativa facilidad para no llegar con agobios al final. Es de lo que se trata de hacer los deberes, que diría Irureta antes de llegar a las últimas jornadas acuciados por la necesidad. Son esas finales, que se les llama, o casi finales porque de momento hay ocho por delante, en las que tienen que decidir. Dos triunfos más podrían bastarle al Deportivo para asegurarse la permanencia. Aunque quizá este año pueda estar más cara.

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