Deportivo - Betis


Peña Ri@zor. (17-9-2007, 13'21)
DEPORTIVO 1
Aouate; Barragán, Lopo, Coloccini, Manuel Pablo; Lafita (Cristian; m.72), Sergio, Juan Rodríguez, Guardado; Verdú (De Guzmán; m.89) y Riki (Bodipo; m.82)

BETIS 0
Ricardo; Ilic, Juanito, Nano (Melli; m.37), Fernando Vega; Odonkor, Somoza, Capi (Pavone; m.70), Mark González; José Mari (Fernando; m.61) y Sobis.

Árbitro: Iturralde González (Colegio Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Riki (m.53), por el Deportivo de La Coruña; y a Ilic (m.56), Somoza (m.62) y Juanito (m.62) por el Betis

Goles: 1-0; m.8; Guardado.

El gol se muestra esquivo

Xosé Manuel Mallo. La Opinion A Coruña

El Deportivo venció al Betis por la mínima con un tanto de Guardado en la primera parte. Los coruñeses fueron superiores en todas las facetas y merecieron una ventaja más amplia.

Llegó el primer triunfo a Riazor. Fue por la mínima, pero bastó para que los tres puntos subiesen al casillero del Deportivo. Fue Andrés Guardado el que puso el pie para empujar la pelota en la única oportunidad que ésta cruzó la línea de meta del Betis. Un tanto con un enorme valor, máxime tras las dudas que había creado el equipo en las dos primeras jornadas, en especial en la inaugural frente al Almería en el feudo coruñés. Esas dudas las quería despejar Lotina en este partido. Su principal intención era que la parroquia tuviese credibilidad en su equipo. Ayer lo consiguió, a pesar de que el marcador fue excesivamente corto para el juego desplegado por los blanquiazules. Hubo sólo un gol, pero pudieron llegar más porque el Deportivo generó suficientes oportunidades para llegar al final del partido con mayor tranquilidad que la que tuvo. Faltó acierto. Es el único pero que se le puede poner a los futbolistas, ya que a lo largo del encuentro fueron muy superiores a los béticos en todas las facetas, errores puntuales al margen.

Funcionó la línea de creación del equipo coruñés. Sergio y Juan Rodríguez multiplicaron esfuerzos en su doble tarea de destrucción y creación, en especial el primero. Estuvieron atentos para interceptar casi siempre el juego bético en la medular y fueron raudos en el movimiento de la pelota, que hicieron circular con rapidez, siempre a las bandas o, en su defecto, a Verdú, para que éste enganchase con los hombres de ataque en cuya punta se movió con mucho acierto Riki, que superó a sus marcadores tanto por abajo como por arriba. Aunque el madrileño se quedó sin firmar el gol. La rúbrica la puso el mexicano Guardado. Demostró ser el más listo de la clase para rematar en el interior del área un balón que quedó suelto tras un saque de banda de Barragán. Un gol que hubiese sido servido de eje para cualquier novela picaresca, ya que en su ejecución prevaleció la astucia del azteca ante unos sorprendidos defensores béticos, que se lamentaban de tanta ingenuidad por su parte.

Tercer tanto en la Liga y primera vez en la que en Deportivo se ponía con ventaja en el marcador en las tres jornadas que van de campeonato. Una grata novedad. Un gol que permitió a los blanquiazules aplicar los criterios que trata de imponer Miguel Ángel Lotina, en los que prima el buen trato al balón, aunque de inicio parecieron asomar los fantasmas del partido de Valladolid. El único recurso para llegar a las proximidades del área andaluza era a base de patadas en largo al esférico. ¿Una estratagema? Es posible, porque al final se quedó en recurso de urgencia. Como tiene que ser. El equipo empezó a tocar, a mover y a buscar. Con jugadas hilvanas se produjeron diversas oportunidades para marcar, pero faltó el premio especial. Ese otro tanto que le hubiese puesto el punto y final a un partido que los locales dominaron por completo tanto en el manejo del balón como en el tempo del juego. Lo merecían los jugadores, pero el fútbol no entiende de méritos, sino de hechos.

Esa fue la causa que motivó que el cuadro coruñés sufriese en exceso en los instantes finales, no tanto porque el Betis llevase peligro a su portería, aunque Aouate sacó un balón de gol a Capi tras una falta lanzada por Guardado en ataque, como la escasa diferencia que existía en el marcador. Un peligro dado que en una acción aislada dos puntos se pueden ir al alero. Méritos al margen. Es la consecuencia de la falta de puntería; también del infortunio. Si el Deportivo tuviese un poco de suerte, el balón de Verdú no acabaría en el palo tras superar a Ricardo, pero el si, si no vale. Sólo los goles. Ayer hubo uno. Demasiada escasez. Más abundante fueron las acciones brillantes en el manejo de la pelota, tanto cuando buscaban la portería adversaria, como cuando trataban de sacar la pelota desde su zona defensiva. El balón no tuvo ayer motivos para quejarse, al contrario, tendría que haber mostrado mayor agradecimiento por el buen trato que le dispensaron los blanquiazules. Toque y apoyo o diagonales en busca del compañero desmarcado, en las que se prodigó de forma brillante Guardado, que además del gol ofreció un recital de lo que se tiene que hacer con la pelota en cada momento del juego. Pararla cuando haya que hacerlo; encarar; tocar e ir o simplemente entregarla a un compañero en la distancia para descongestionar la zona por la que circulaba el juego. Él es el ejemplo personificado de lo que fue todo el equipo.

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