Mallorca - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (23-3-2008, 23'54)
1 - Mallorca: Moyá, Héctor, D. Navarro, Nunes, F. Navarro, Ramis, B. Valero (82'), Varela (77'), Arango (92'+), Jonás, Güiza. Scaloni (82'), Tuni (92'+), Webó (77') 0 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Lopo, Pablo Amo, Coloccini, Filipe (76'), Lafita (55'), A. Tomás, Sergio, Wilhelmsson, Xisco (55'). Guardado (55'), Riki (76'), Taborda (55') Gol: 1-0 (22'): Arango saca una falta lateral y Aouate se la traga. Árbitro: Fernández Borbalán, del Colegio Andaluz. Expulsó a Riki por doble amarilla (71? y 93'+). Amonestó a Pablo Amo (17'), Ramis (49'), Varela (70') y Coloccini (71') . Pausa hacia la salvación ROI FERNÁNDEZ. La Opinion Coruña. El Dépor hace una pausa en su camino hacia la salvación en Mallorca. El conjunto palmesano frenó la meteórica progresión blanquiazul emulando a su rival con un fútbol sencillo y práctico que nubló la claridad de ideas que exhibió en las últimas contiendas el equipo de Lotina. Poco, muy poco necesitó el cuadro bermellón para arrancarle a su rival tres puntos de oro en la lucha por la permanencia. Una tímida aproximación que contó con la connivencia de Aouate bastó para sellar un encuentro gris en el Ono Estadi. La derrota de ayer pone fin a una racha de cuatro partidos sin perder, salpicados con tres lustrosas victorias y un meritorio empate. No es el fin de nada, pero si un inoportuno parón en la andadura del Dépor hacia los puestos tranquilos de la clasificación. El Mallorca clonó el juego del Deportivo para tapiar todas sus ideas en ataque en los compases iniciales del encuentro. Con un central, Ramis, como falso mediocentro, Gregorio Manzano imitó el sistema que tan buen resultado le ha dado en las últimas jornadas a los de Lotina y tiró de manual de estilo para anular la operatividad blanquiazul con una fuerte y tupida presión en la zona medular que facilitó las contras bermellonas tras el robo de balón, precisamente la pócima que ha sacado al Dépor de las catacumbas de la clasificación. Y es que los coruñeses se toparon con la horma de su zapato. Con la filosofía que inculcó el de Meñaka a sus pupilos probó suerte el Mallorca y obtuvo pronto recompensa al titánico esfuerzo de mimetización blanquiazul. Una falta lateral dispuesta con picardía por Arango botó un metro antes de la línea de gol y se envenenó tras pasar entre una nube de futbolistas que nubló a Aouate, sorprendido por un balón que se le coló al ladito de su mano derecha, que asistió atónita, como él, al primer golpe mallorquín. Crecido ante la posibilidad de convertirse en el primer rival que desentraña la perfecta organización blanquiazul, el Mallorca se lanzó con decisión al ataque para evitar otro caso como el de Mestalla, donde el cuadro herculino reaccionó a tiempo tras dos zarpazos valencianos. Y claro, para matar los partidos, en las Baleares cuentan con Güiza, un delantero que olfatea el gol como un perro de presa. Lo olisqueó en un buen cambio de orientación de Jonás sobre Varela que no terminó en la red gracias al oportunismo de Pablo Amo al cruzarse en la trayectoria del balón antes de conectar con el punta andaluz, ya en boca de gol. El Mallorca consiguió llevar el partido a su terreno. Impuso un ritmo lento y cansino cuando el esférico estaba en los pies de los herculinos e imprimió velocidad al juego con combinaciones centelleantes con el balón en su posesión. Esa chispa estuvo a punto de incendiar definitivamente el choque cuando se moría el primer acto, pero Varela envió ligeramente alto y mantuvo con vida a un enemigo herido, pero que mantenía el latido ante una posible reanimación en el segundo tiempo. Moribundo, marcado por las secuelas de la derrota parcial de la primera parte de la batalla salió el Dépor al campo. Con Xisco malherido, con un vendaje en la cabeza, el conjunto coruñés tiró de casta en una búsqueda desesperada de la reacción, a la que le faltó organización. Por eso Lotina intentó dar un golpe de efecto con con la presencia de Taborda y Guardado en ataque. Buscó el desparpajo en el mexicano y el juego aéreo con el uruguayo. Precisamente, en un balón colgado por Sergio sobre el área local Lopo fue frenado en su ímpetu por conectar un cabezazo con una carga con matices de penalti, poco protestado, eso sí. Con el cambio de aires en la zona ofensiva el Dépor tocó a rebato. Se volcó sobre la portería de Moyá con la consigna de colgar balones con destino a Taborda. Filipe Luis fue el que más se prodigó en ese fútbol directo y pragmático desde la banda izquierda, pero el juego blanquiazul siguió adoleciendo del toque maestro que sirvió para tumbar con inquietante sencillez a Espanyol, Sevilla y Madrid. Trató de recuperar esa dosis de pragmatismo combinando, al pelotazo, pero no dio con la fórmula para hechizar a un Mallorca bien plantado y presto a salir a la contra para noquear al rival. Le faltaron alternativas al conjunto coruñés para superar el muro local. Todo lo contrario le pasó a los mallorquines, que dejaron todo el peso ofensivo del encuentro en la segunda parte en la inspiración de Güiza y la apuesta le salió bien a Manzano, que incluso pudo celebrar un triunfo más amplio si el punta jerezano no se topara, esta vez con el mejor Aouate, en una mano a mano muy claro, o si afinara su puntería con toda la portería para él en el tiempo de descuento. El de ayer fue el equipo plano y previsible de tiempos atrás. Un lapsus que puede costar caro si hoy los rivales directos en la lucha por la salvación reaccionan y mandan de nuevo al Dépor al pozo. Sólo será un dato, frío, pero desmoralizador. Después de coronar con solvencia el ascenso a las cimas de varios grandes, el cuadro coruñés sufre un frenazo en plena cuesta abajo del calendario, que ahora le deparará dos enfrentamientos cruciales contra Murcia y en Santander para demostrar que lo de ayer sólo fue una pausa hacia la salvación. |