Valencia - Deportivo


Peña Ri@zor. (10-3-2008, 11'46)
2 - Valencia: Hildebrand, Miguel (70'), Albiol, Helguera, Caneira, Banega, Sunny (77'), Silva (70'), Arizmendi, Villa, Mata.
Joaquín (70'), Edu (77'), Vicente (70').

2 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Lopo, Pablo Amo, Coloccini, Filipe Luis, Wilhelmsson, De Guzman, Sergio (84'), Lafita (61'), Xisco (74').
Riki (74'), A. Tomás (84'), J. Rodríguez (61').

Goles:
1-0 (16'): Mata remacha en el segundo palo.
2-0 (23'): Villa cabecea un centro de Arizmendi.
2-1 (37'): Sergio en un centro-chut que sorprende.
2-2 (44'): Lafita remata un pase de Wilhelmsson.

Arbitro: Delgado Ferreiro. Colegio Vasco. Amonestó a Mata (20'), Sergio (62') y Riki.

Reacción, y punto

Eugenio Cobas. La Opinion Coruña

Más cerca de la permanencia salió el Deportivo de Mestalla, donde sumó un punto que puede ser vital para alcanzar su objetivo de la salvación. Al igual que hiciera ante el Sevilla, el conjunto blanquiazul reaccionó ante un marcador adverso y volvió a demostrar que también sabe sufrir. Sufrió para empatar, pero incluso pudo acabar ganando ante un rival que acabó desquiciado, igual que su público.

El equipo coruñés empezó el encuentro con una pequeña ventaja, la de conocer de antemano el desastre del Recreativo en Mallorca. Pasara lo que pasara en Mestalla, iba a dormir fuera de los puestos de descenso. No necesitaba ganar para mantener la cabeza fuera del pozo. Ni siquiera empatar. Y eso, muchas veces, se traduce en un excesivo conservadurismo. Ayer se cumplió esa regla durante la primera media hora. El Dépor saltó al campo con una marcha menos que su rival. Cometió el error de echarse atrás ante un adversario que, por mucho que no esté en su mejor momento, rebosa talento en su línea de creación. Y lo pagó. Pablo Amo se desgarró la garganta mandando salir de la trinchera a la defensa. Lo hizo en vano, porque el Dépor creyó hacerse fuerte acumulando gente al borde del área. El dominio era local, pero aun así el cuadro blanquiazul dispuso de las primeras ocasiones. La más clara la tuvo Xisco, que remató fuera un córner sacado por Sergio cuando se cumplía el primer cuarto de hora del encuentro.

Sólo dos minutos después llegó la réplica valencianista. Inmediata y contundente. Arizmendi inició la jugada casi en su propia área y avanzó sin que nadie lo detuviera para combinar con Villa, que ganó la línea de fondo. Su centro lo remató de cabeza el propio Arizmendi y el testarazo, demasiado cruzado, lo remachó Mata en el segundo palo.

El 1-0 dejó momentáneamente noqueado al Dépor y espoleó al conjunto de Ronald Koeman, que poco después aumentó su ventaja con una jugada calcada a la anterior. Sólo cambiaron los protagonistas. Esta vez fue Arizmendi fue quien centró desde la derecha y Villa cabeceó a gol aprovechando otro desajuste defensivo.

La cosa pintaba mal, muy mal, pero la decoración del partido cambió por completo cuando el Dépor comenzó a creer de verdad en sí mismo. Tras regalar la primera media hora, los hombres de Lotina empezaron a dar síntomas de recuperación. Se estiraron, sí, aunque sin crear demasiado peligro. Entonces apareció Sergio para inventarse un golazo de bandera. Hildebrand cayó en su trampa. El portero alemán, muy adelantado, esperaba el centro, pero no hubo centro sino un sorprendente disparo que dibujó una parábola perfecta. El tanto de Sergio metió de nuevo al Dépor en el partido y generó en la grada ese run run característico de Mestalla. El público soñaba con disfrutar y no tener que sufrir, aunque fuera por una vez esta temporada, pero se quedó con las ganas cuando Lafita niveló la balanza tras una gran asistencia de Wilhelmsson, otra vez muy entonado. Así se llegó al intermedio, con empate en el marcador y con la sensación de que cualquier cosa podía ocurrir. Partido abierto, y cuarenta y cinco minutos por delante.

El rumor en la grada fue en aumento a medida que iban pasando los minutos. El tiempo jugaba a favor del Deportivo, reforzado por estar vivo después de haberse visto prácticamente sentenciado en la primera parte. Lotina rescató el contraataque de su libro de instrucciones para intentar quemar el estadio ché y llevarse los tres puntos. Y así pudo ser si los disparos de Pablo Amo, primero, y Filipe, después, llegan a encontrar portería. El lanzamiento del brasileño acabó de enervar a la hinchada local, que dedicó a su equipo la pitada más sonora de la noche. Ardía Mestalla.

Daba la sensación de que el Dépor podía ganar a poco que apretara el acelerador, pero el Valencia también infundía respeto cada vez que superaba con criterio la línea de tres cuartos. En la recta final el equipo coruñés dio por buena la igualada, aunque Coloccini tuvo en sus botas el tanto del triunfo poco antes de que Delgado Ferreiro pitara el final. El reparto de puntos refuerza la confianza de los blanquiazules y les acerca aún más a su objetivo real, la permanencia.


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