Betis - Deportivo


Peña Ri@zor. (4-2-2008, 15'25)
0 - Betis: Ricardo, Damiá, Juanito, Melli, F. Vega, Rivera (46'), Capi (79'), Arzu, Edu, Caffa (46'), Pavone
Mark Glez (46'), Xisco (46'), Sobis (79')

1 - Deportivo: Fabricio, M. Pablo, Lopo, P. Amo, Coloccini, Filipe Luis, De Guzman, A. Tomás (63'), J. Rodríguez, Guardad. (11'), Xisco (63')
Verdú (11'), Bodipo (63'), Sergio (83')

Gol:
0-1 (34'): Pablo Amo, que se encontraba completamente solo, remata desde cerca un formidable centro de Coloccini.

Árbitro: Ontanaya López, castellano-manchego. Amonestó a Fabricio (40'), Antonio Tomás (50'), Arzu (65'), Melli (66'), Edu (67'), Filipe Luis (80') y Sergio (90').

Triunfa la madurez

ROI FERNÁNDEZ. La Opinion Coruña.

El Dépor ha aprendido a sufrir para conseguir el punto de madurez ideal para salir momentáneamente del descenso tras encadenar por primera vez en la temporada dos victorias. El de ayer en el campo del Betis fue el triunfo que confirma el éxito del pragmatismo por encima del poco provechoso fútbol de toque.

El balón en largo prevaleció en los compases iniciales del encuentro. Sin un dominador claro y con las lógicas precauciones de dos equipos que coquetean con el descenso, Dépor y Betis se tantearon en unos primeros minutos de poco fútbol y mucho respeto. Aun sin la profundidad y el empuje de la semana pasada frente al Valladolid, el cuadro blanquiazul fue el que más veces buscó la portería contraria, sobre todo por una hiperactiva banda izquierda, donde cada día Filipe Luis y Guardado se entiende mejor. El mexicano se coló una y otra vez entre la defensa verdiblanca, pero su desde hace tiempo imprescindible presencia se esfumó en el minuto once. Muy pronto. El pichichi blanquiazul, que arrastraba problemas musculares, se tuvo que retirar de forma precipitada. Verdú lo sustituyó, pero está claro que en la banda no es donde mejor se desenvuelve el catalán.

El partido no había hecho más que empezar y el Dépor se quedaba sin uno de sus jugadores más desequilibrantes y sin duda, uno de los que más en forma, sino el que más, ha estado en las últimas jornadas. Pero en las circunstancias que se mueve el conjunto herculino no hay tiempo para las lamentaciones. Los de Lotina necesitaban sobreponerse sin más a la ausencia de su estrella y así lo hizo tras unos instantes de desorientación tras el impacto que recibió el meta Fabricio en su cabeza. La retirada de Guardado aturdió a los coruñeses, pero pronto recuperaron el sentido. Y con él los tímidos intentos de aproximación a la meta de Ricardo. En un centro por la derecha de Manuel Pablo, Juan Rodríguez volvió a dejar en evidencia que sigue con el punto de mira un tanto atrofiado. Al menos, durante los momentos de menos intensidad ofensiva, los blanquiazules lograron mantener la pelota lejos del arco de Fabricio. La única sensación de peligro la llevaban los sevillanos en contragolpes veloces, por culpa de las imprecisiones en el pase del conjunto visitante. Pero lo cierto es que ninguna de las embestidas béticas inquietaron a la ordenada, atenta y poblada retaguardia herculina, que no se permitió, porque no está la situación para ello, ni un solo despiste.

La presión propia de la clasificación atenazó demasiado a las dos escuadras durante una primera parte de poco fútbol y excesivo patadón. La permisividad para jugar el balón en corto y con precisión fue escasa. Por eso el Dépor se entregó al fútbol pragmático y con la sencillez de un centro envenenado y preciso de Coloccini, Pablo Amo se erigió, como hizo en el campo del Villarreal, en el goleador que tanto reclama. El central conectó con el balón para fulminar a bocajarro a Ricardo y abanderar la reacción que saca al Dépor, al menos hasta que se complete hoy la jornada, de la zona de descenso y lo encamina hacia un lugar más acorde con su historia reciente en la clasificación.

El Betis intentó revitalizar su ataque poniendo en escena a Xisco y Mark González al inicio de la segunda parte. Chaparro buscaba y necesitaba revolucionar un partido bajo control rival, pero el choque siguió muerto, justo en el punto que le interesaba a un Dépor bien concienciado de que ha llegado la hora de sacrificar el buen fútbol por el pragmatismo, por el resultado, en definitiva. Sólo estos pueden dar la salvación. La clase de arte el maestro Lotina la ha dejado para más adelante, si es que algún día hay un buen colchón de puntos para permitirse esos lujos. Lo único que se permitió el Dépor fue pegar algún zarpazo esporádico. El Betis se encomendó al intercambio de golpes y pudo poner contra las cuerdas a su oponente en una imprecisión de Fabricio en un balón aéreo que a punto estuvo de aprovechar Edu para empatar si no lo evitara Juan Rodríguez bajo palos. El malagueño tuvo la sentencia por dos veces en sus pies, pero primero falló en un mano a mano y luego el penalti que provocó Lopo. Sufrió y mucho el Dépor, pero aprendió con rapidez la lección de madurez que se le exigía, sobre todo en la parcela defensiva, para encaminar la salvación.

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