Valladolid - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (4-9-2007, 16'28)
REAL VALLADOLID 2 Butelle, Pedro López, Rafa, García Calvo, Oscar, Sisi, Borja, Vivar Dorado, Sesma (Alvaro Rubio min. 61); Kome (Kike, min, 78) y Llorente (Ogbeche, min. 87). DEPORTIVO DE LA CORUÑA 2 Aouate; Barragán, Lopo, Coloccini, Manuel Pablo; Lafita (Cristian, min. 65), Sergio (De Guzmán, min. 83), Juan Rodríguez (Riki, min.75) Guardado; Verdú y Taborda. Estadio: José Zorrilla ante 16.400 espectadores. Árbitro: Rubinos Pérez (Comité Madrileño). Amonestó a Llorente (Valladolid), Taborda y Guardado (Deportivo). Goles: 1-0: Min. 45, García Calvo. 1-1: Min. 53, Taborda. 2-1: Min. 72, Sisi. 2-2: Min. 77, Riki. Máxima efectividad XOSÉ MANUEL MALLO. La Opinion Coruña. El Deportivo obtiene su primer punto de la temporada merced a un trabajado empate y a la resolución de Taborda y Riki en sendos remates a la portería pucelana. Llegaron el primer punto y los dos primeros goles de la temporada. El Nuevo Zorrilla esperaba de uñas a los deportivistas, y con el cuchillo entre los dientes a Barragán, pero acabó entregado al pragmatismo de un equipo que a a sufrir muchísimo esta temporada. Muchísimo. Taborda y Riki firmaron el empate, que sufrió el cuadro coruñés, ya que tuvo que remontar por dos veces un marcador adverso. Fue el ataque lo que mejor funcionó. Mostró una efectividad muy elevada. El uruguayo marcó en el único remate dirigido a los tres palos. Un certero cabezazo a pesar de que en ese instante García Calvo la agarraba con ambas manos. Riki anotó nada más toar el balón y disparar a la meta de Butelle, que no alcanzó el balón, que antes había golpeado en un compañero. Más irregular fue la retaguardia. Sujetó bien a los atacantes. Manuel Pablo casi aburre a Sisi, pero éste acabó marcando. Barragán secó a Sesma, que se dedicó m´s a provocar al lateral y a tirarse a la piscina que a jugar a fútbol; los centrales pudieron en muchas fases del partido con sus parejas, sin embargo, en aciones puntuales, especialmente en la salida del balón, cometieron errores que no aprovecharon los pucelanos debido a su bisoñez en el remate a portería. Pucela mostró un Deportivo muy distinto al de la primera jornada. Simplemente distinto. La diferencia más importante estuvo en que el once de ayer llegó más veces al área del adversario y jugó cerca de la zona defensiva pucelana. Casi nunca llegó con jugada hilvana, si no con el manido recurso, muy conocido en Riazor, el pelotazo largo en busca de la cabeza de Taborda. La presencia el uruguayo en la alineación inicial era una clara manifestación de intenciones. A los pocos segundos de iniciado el partido se confirmó la apuesta del técnico blanquiazul, ayer de negro. El uruguayo le respondió a Lotina. Hizo el empate con un cabezazo claro en el primer remate a portería.Era el empate. El gol que equilibraba un marcador que los locales habían colocado a su favor en el último instante de la primera mitad al marcar García Calvo con la cabeza tras el saque de un córner. Un error garrafal de todo el equipo, que dejó al central rematar libre de marca y casi a ras de césped. El entrenador deportivista consiguió lo que buscaba: una referencia arriba, que al mismo tiempo fijase en su parcela a los dos centrales adversarios. También a a los pivotes que tenían que acercarse para cubrir la zona de influencia de sus dejadas, tanto a los interiores como a Verdú, que ayer actuó de enlace. Casi nunca conectó con sus compañeros, el catalán fue el único receptor de alguna de sus dejadas. Los interiores, Lafita y Guardado, estaban lejos y tampoco se dejaron ver. El mexicano despertó cuando pasó a la banda derecha para dejar la izquierda a Cristian. O eso pareció. Fue cuando realizó la única galopada desbordando a sus rivales. El balón acabó en saque de esquina. Apenas fue un espejismo. También ver al equipo rasear la pelota. Dejó de hacerlo pronto, cuando el Valladolid asustó con varias contras seguidas, una de las cuales la culminó Sisi con el segundo tanto. Había que volver a empezar. La fortuna se alió en el disparo de Riki, que apenas dejó que los pucelanos celebrasen su nueva ventaja. En el primer balón que tocó, marcó con la ayuda de un defensa. Tablas. De nuevo la esperanza, aunque con la sensación de inseguridad que había por atrás, y tal como estaba Rubinos, que amonestó a los deportivistas y consintió la dureza y piscinazos de los locales, era difícil pensar en positivo. En circunstancias normales cabría pensar en que en los últimos minutos el Deportivo se iba a llevar el partido. Verdú se hizo con la manija de la medular y el balón volvió al césped. Insuficiente para tener fe. Lo errores en la retaguardia, con regalos continuos en la entrega de la pelota, hacían perder la poca que podía existir. Menos mal que Taborda también se aplicó para colaborar en tareas defensivas, en especial en las acciones de estrategia, en donde hizo valer su estatura. Hasta el final los sustos fueron constantes. Sólo sustos, en especial porque el Valladolid es el Valladolid y esto es ya Primera División, aunque el Deportivo no sea aquel equipo súper de temporadas anteriores. |