Villarreal - Deportivo


Peña Ri@zor. (14-1-2008, 12'3)
4 - Villarreal: Viera, Josemi, Fuentes, Cygan, Capdevila, Cazorla, Senna, Bruno (56'), Pires (63'), Rossi (74'), Nihat
Cani (56'), Tomasson (63'), Josico (74').

3 - Deportivo: Fabricio, Laure, Coloccini, P. Amo, Filipe, Guardado, De Guzmán (76'), Sergio, Riki (69'), J. Rodríguez, Adrián (61')
Bodipo (69'), Verdú (76'), Xisco (61').

Goles:
0-1 (27'): Sergio, de penalti.
1-1 (30'): Rossi, de penalti.
1-2 (58'): Pablo Amo, en el área pequeña.
2-2 (65'): Nihat, tras un buen tiro de Senna.
3-2 (68'): Nihat, de gran disparo a pase de Cazorla.
4-2 (68'): Tomasson, de pen.
4-3 (90'): Guardado, de gran disparo.

Árbitro: Paradas Romero. Expulsó a Pablo Amo en el 79'. Amonestó a Adrián (29'), Nihat (43'), Cazorla (77').

El Dépor entra en `shock´

Domenech Castelló. La Opinion Coruña

El cuadro coruñés se adentra en un estado de alerta máxima deportiva y anímica tras una derrota decorosa en Villarreal, en una semana marcada por la agresión de Munúa a Aouate. Ni tres goles fueron suficientes para que el Deportivo superara el shock que sufrió esta semana por la agresión de Munúa a Aouate. Un acontecimiento que afectó a un vestuario, hundido tras comprobar que ni haciendo tres tantos y un buen partido en El Madrigal puede regresar a casa con algo positivo; y así es imposible salir del pozo. La salvación se aleja un punto más y ya está a cuatro.

Con el vestuario revolucionado tras los últimos sucesos, el Dépor salió en shock al campo, normal, pero ese estado de parsimonia mental duró sólo el tiempo que tardó en reanimarse con un par de buenas aproximaciones. La primera, un contragolpe en el que participaron hasta cinco jugadores y que culminó Riki con un disparo alto, y la segunda, un buen centro del madrileño, que Guardado remató con un defensa encima y acabó en córner.

El inédito y bisoño once blanquiazul se despojó de la lógica presión de la clasificación y el enrarecido ambiente de los últimos días y comenzó a carburar a base de contraataques muy bien conducidos pero, como siempre, sin la definición precisa para concluir en algo. Así que todo el trabajo de presión y robo de la defensa y el centro del campo lo arruinaba un ataque sin olfato, sin gol. Pero no se contaba con el factor penalti, uno de los que más goles le ha dado al Dépor en las últimas contiendas, con Sergio como ejecutor. Y llegó tras un centro envenenado de Coloccini, que intentó cabecear Pablo Amo sin éxito por un claro empujón de Josemi que significó la pena máxima y el gol. Idéntico resultado consiguió el Villarreal, pero con mucho menos esfuerzo. Una inocente mano de Adrián, en la barrera, al saque de una falta escorada de Nihat supuso un excesivo castigo para los coruñeses, a los que el empate de Rossi desde los once metros les sentó como un jarro de agua fría.

Había pasado media hora y el partido volvía a empezar, lo que suponía un gran esfuerzo físico, pero sobre todo, mental para los hombres de Lotina. Pero respondieron con nota. Continuaron con la cabeza bien alta, asfixiando la salida de balón de un tocado submarino amarillo, y ofreciendo una amplia variedad de posibilidades en ataque. El debutante Laure fue uno de los más activos de la primera parte. Achuchó en defensa a su par con la entrega de un novato y sacó el balón jugado por la banda con la solvencia de un veterano. Con esa veteranía vociferó una y otra vez para colocar a sus compañeros sin inmutarse. Lotina ya tiene lateral diestro mientras no se recupere Manuel Pablo. Avanzó con el balón en los pies con la elegancia de un jugador que llevara toda la vida en Primera, tiró más de una pared con Guardado o Sergio y tocó con criterio. Ni una laguna en una inmaculada primera parte.

En la segunda mitad el lateral salió con las mismas ganas y en su primera avanzadilla por banda entregó un balón al pie de Adrián, que la pifió en un ejemplo más de la falta de contundencia del conjunto herculino. El Dépor necesita gol. Lotina ya ha probado de todo y nada da resultado. Más evidencias son imposibles presentar. Tantas hay que tuvo que ser una vez más a balón parado como llegase el segundo gol blanquiazul, una verdadera bendición de Dios. Pablo Amo se estrenó como titular y goleador esta temporada en Liga con un tanto esperanzador tras un saque de córner que hizo bueno Adrián al rescatar el balón de cabeza y prolongar sobre Riki, que sirvió en bandeja al central madrileño. El gol abrió una pequeña puerta a la victoria, pero acostumbrados ya a lo peor, llegó. La respuesta del Villarreal fue casi instantánea. Puso a prueba la entereza del joven Fabricio con varios lanzamientos lejanos, como si de un plan preestablecido se tratara, y en el enésimo disparo de Senna desde cuarenta metros, el despeje de Fabricio dejó el balón muerto y el turco Nihat, mató. Fue el tanto que rompió la armonía. El que abrió el grifo. El propio Nihat puso en ventaja a los locales con un toque por la escuadra tras pase avispado de Cazorla. El Dépor no se descompuso, pero su alma se desvaneció. Se había esfumado la esperanza. Se había evaporado el último aliento salvador. Se cayó en el desánimo general con el cuarto, obra de Tomasson al transformar otro penalti que cometió Pablo Amo sobre el danés y que le costó la expulsión. Con diez sobre el campo, el Dépor se dejó ir, sin más. Y sin más, Guardado enchufó el tercero sobre la bocina. Un gol inesperado, incluso para el árbitro, que descontó sólo dos minutos en un partido que exigía por lo menos cuatro. Pero así se escribe la historia del Dépor esta temporada, que ahora debe salir con extrema urgencia de este estado de shock postraumático.

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