Deportivo - Atlético |
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Peña Ri@zor. (7-1-2008, 18'21)
0 - Deportivo : Munúa, Barragán, Piscu, Coloccini, Filipe, Sergio (61'), De Guzman, Lafita (73'), R. Castro (61'), Guardado, Bodipo Adrián (61'), Verdú (61'), Riki (73'). 3 - Atlético de Madrid : Abbiati, Perea, Pablo Eller, Antonio López, Maxi, Raúl García, Jurado (73'), Simao (75'), Forlán, Agüero (67') C. Santana (67'), Luis García (73'), Reyes (75') Goles 0-1 (39'): Forlán remata en el área pequeña un centro de Antonio López, después de que Agüero deje pasar el balón. 0-2 (52'): Agüero recibe fuera del área, encara a Barragán, le recorta y cruza con la derecha, pegado al palo. 0-3 (64'): Jurado cabecea casi desde la frontal aprovechando un rechace en un córner. Árbitro : Teixeira Vitienes, del Colegio Cántabro. Amonestó a Barragán (25'), Pablo (33') y Lafita (59'). El precio de la infidelidad Xosé Manuel Mallo. La Opinion A Coruña Ni los Magos de Oriente ni ningún otro agente externo al propio juego, excepto los árbitros, es capaz de modificar la trayectoria del Deportivo en su campo, donde ayer encajó una nueva derrota en la actual temporada. Dos fueron las causas de que el Atlético se llevase los tres puntos del coliseo blanquiazul: la falta de fidelidad de los deportivistas a su estilo de juego y la actuación de un árbitro que no lo sabe ser. Falló el equipo de Lotina al despreciar el guión que propugna el técnico desde su llegada al banquillo de Riazor y que hizo que su equipo se ganase los mejores elogios en la mayoría de los partidos disputados a pesar de que la victoria no les acompañase. Renunció al toque y a las bandas; prefirió el juego directo, mucho más físico, que fue lo que le hizo sucumbir frente a un adversario aguerrido, experto y bien plantado. Además, se vio perjudicado por la actuación de un colegiado que pitó casi todo lo que no era y se tragó todo lo que era, incluido algún penalti en el área rojiblanca. Alguno. Más de uno. Tuvo la suerte de que concluyó el partido en medio de la indiferencia porque los rojiblancos le dieron el toque de gracia en los primeros compases de la segunda mitad y los futbolistas de ambos equipos se limitaron a dejar que los minutos fuesen transcurriendo hasta cumplirse el tiempo reglamentado. De mantenerse la igualdad de la primera parte las incidencias hubiesen sido numerosas y la desfeita de Teixeira Vitienes, de escándalo. La importancia de tener o no la posesión del balón es fundamental en cualquier deporte. Que a un equipo le quiten un saque de banda que le corresponde para otorgárselo al rival supone que el perjudicado se ve obligado a renunciar a la jugada de ataque y tiene que organizar su sistema defensivo. Todo lo contrario le sucede al beneficiado. El Atlético pasó de estar colocándose para repeler el ataque del Deportivo a encontrarse con un gol a favor debido al enésimo error de Teixeira Vitienes y sus asistentes en sus apreciaciones. Habrá quien diga que es injusto culpar a un árbitro por un gol que se gestó en un fallo al señalar un saque de banda. Es su función y la de sus asistentes. Pero son errores que no computan, son de esos que se llaman de apreciación, que resultan ser los que más daño hacen a los equipos y en esta oportunidad le correspondió al Deportivo. Tan cierto como que Teixeira Vitienes mostró su ineptitud una vez más es que los jugadores blanquiazules mostraron ayer otra cara. La habitual en la mayoría de los partidos en los que actúa como local. De hecho llegó a modificar el guión que suele manejar Lotina, ya que abusó de los desplazamientos en largo, como cuando está Sebastián Taborda en el eje del ataque. Fue Bodipo el que tuvo que pelear todas las pelotas que le llegaban por arriba, la mayoría de ellas en desventaja. Tampoco es un especialista. Perdió casi todos los duelos con los defensas. La adopción de este estilo de juego supone renunciar a las bandas, a la pegada por el exterior, que es por donde más daño se le podía hacer al Atlético. En la primera parte el carril izquierdo estuvo desaparecido. Guardado y Filipe, éste más centrado en defensa, renunciaron a las galopadas sobre la línea de cal, con lo que el cuadro coruñés perdió una buena parte de su escaso potencial ofensivo. De hecho, en la primera mitad sólo un futbolista blanquiazul disparó a portería, lo hizo Bodipo desde lejos y la pelota salió por encima de la meta de Abbiati. Lo propio de un partido en el que el aspecto físico primó sobre el técnico, un choque que se abandona a la habilidad individual de los futbolistas. Ahí el Deportivo sale perdiendo. Los Forlán, Simão, Maxi, Agüero lucían la casaca rojiblanca. Cualquiera de ellos se basta para ponerle la puntilla a un partido. De hecho se sobran la mayoría cuando reciben ayudas extras. La jugada del segundo gol es la prueba. El Kun solo se necesitó a si mismo. Recibió un balón en largo, sacado por la defensa atlética sobre la línea de gol, y se deshizo de todos los defensores blanquiazules para encarar en solitario a Munúa, al que batió con un sutil toque con el interior que traspasó la línea de meta tras rebotar en el poste izquierdo. Un golazo. Un detalle de esa calidad individual que resuelve partidos como el que ayer plantearon Deportivo y Atlético. Le salió bien a los rojiblancos porque tienen más calidad, pero también más agresividad, y quizá porque mantuvo la fidelidad a su estilo. Fue una de las cuestiones en las que falló el conjunto deportivista. Fue infiel a su libreto y lo pagó con una goleada. Ya no otra derrota en Riazor. Esta vez fue mucho más. Se ve que los Reyes Magos poco pueden hacer. Ya no es cuestión de fe. ¿En qué? ¿En quién? Lo que valen son los hechos. También ser fiel. En este caso sólo valen los refuerzos. Lo dijo Lotina el pasado sábado. Hoy es el día en que se lo transmitirá a Lendoiro. |