Levante - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (24-12-2007, 12'30)
0 - Levante: Storari, Descarga, Cirillo, Serrano, Rubiales (75'), Juanma, Tommasi, J. Fuego (36'), Savio (80'), Riga, Riganò Viqueira (36'), Courtois (75'), Geijo (80') 1 - Deportivo: Munúa, Barragán, Piscu, Coloccini, F. Luis, Sergio, De Guzmán, Cristian (88'), Lafita (63'), Guardado, Rubén (69') Juan Rodríguez (69'), Adrián (63'), Riki (88') Gol: 0-1 (85'): Sergio, de penalti cometido por Serrano al cortar el balón con la mano dentro del área. Árbitro: Turienzo Álvarez, del Colegio Castellano-leonés. Amonestó a los visitantes Munúa (61') y Cristian (76'). La prueba del compromiso Xosé Manuel Mallo. La Opinion A Coruña. Los futbolistas se fundieron como si fuesen un solo cuerpo cuando Sergio batió a Storari tras lanzar desde los once metros y convertir el penalti con el que se vio favorecido el Deportivo, tras una ingenuidad de Serrano. Faltaban cinco minutos para el final del partido cuando el cuadro coruñés se puso por delante en el marcador. Fue una nueva prueba del compromiso de la plantilla blanquiazul, una palabra muy en uso en el vestuario coruñés, cuyos integrantes repitieron la acción en el centro del campo cuando el árbitro pitó el final. Era cuestión de compromiso. La positiva actitud de la que hacen gala quedó patente de nuevo en el choque de ayer. Lo único que le servía al Deportivo era la victoria. Jugó para conseguirla, sobre todo en la primera parte, pero la carencia que le hace sufrir de más en cada partido volvió a aparecer: el gol. Hay ocasiones, pero falta quien las remate con acierto. Ayer la más clara llegó de penalti y lo transformó el que luce el brazalete, el que tiene que dar la cara en los momentos difíciles: Sergio González. Fue el premio al mejor juego y también a la defensa a ultranza de unos ideales que propone el entrenador y que asumen los futbolistas como si fuesen uno. Es la imagen que transmiten todos. Es lo que reflejan. Una unión que puede tapar otras carencias, entre ellas, además de la falta de gol, la bisoñez de muchos de sus futbolistas, de los que se espera que en la segunda vuelta muestren su verdadero nivel. Como ayer. Pese a la lluvia, que desapareció antes de que empezase el partido. Lotina estaba preocupado por el estado del césped del Ciutat de València debido a la cantidad de agua que cayó desde la llegada de su equipo, el pasado jueves. El piso era irregular, pero no había barro, el principal enemigo de los deportivistas. El balón circulaba con bastante normalidad y con cierta rapidez a causa de la humedad de la hierba. Ese hipotético adversario al que también tenían que enfrentarse se ausentó. Los futbolistas del Levante eran sus únicos oponentes. Mostraron poca convicción. La situación por la que atraviesa la plantilla -lleva más de dos meses sin cobrar- se notaba. Demasiado incluso. Si el estadio levantinista está a punto de ser recalificado, el equipo granota lleva el mismo camino. Un equipo totalmente italianizado que no sabe jugar a la italiana apenas mostró oposición a los coruñeses. El juego fue un monólogo deportivista, pero mudo. Faltaban las palabras, que en fútbol viene a ser lo mismo que decir profundidad y gol. Demasiado toque de balón en la medular, facilidad para sacarlo desde atrás con absoluta libertad, pero ceguera absoluta de los futbolistas cuando se acercaban con él a la zona defensiva de los granotas, que se bastaron con la garra y agresividad que mostraron sus defensas, a quienes les facilitó de alguna forma su labor al abusar del envío al área desde zonas más próximas al centro del campo que a la propia portería de Storari. El entrenador blanquiazul había alabado el trabajo de Rubén frente al Zaragoza en la pasada jornada; también el de Lafita, en la media punta, en el partido de Copa ante el Espanyol, pero ambos estuvieron muy lejos de la imagen que había merecido el reconocimiento de su técnico, no solo verbal si no creándoles un hueco en el equipo titular. En la primera mitad estuvieron como ausentes del partido, con el canario incurriendo demasiadas veces en fuera de juego. Mayor participación tuvieron en la segunda parte. El aragonés protagonizó la jugada más espectacular del encuentro para dejar el balón a Cristian, pero éste envió por encima del larguero. El canario, por su parte, se encontró en la mejor situación para marcar, pero decidió recortar en lugar de rematar. Ambos se fueron al vestuario antes de que finalizase el encuentro. Su equipo necesitaba un gol. El empate sin goles era insuficiente, aunque el Levante dejó de ser una comparsa, en buena parte desde la entrada de Emilio Viqueira en el terreno de juego. El Deportivo tuvo que sufrir en esta segunda parte, a pesar de que seguía mandando y teniendo el control del balón. Marcar el ritmo era insuficiente. Salir con rapidez a la contra también. Storari seguía el juego de cerca, pero apenas tenía que intervenir. Los blanquiazules no remataban. La solución de Lotina pasó por dar entrada a Adrián y a Juan Rodríguez, éste como segundo delantero. Es tiempo de oportunidades y ayer le llegó al asturiano, que ya había mostrado sus buenas maneras en Montjuic frente al Espanyol en el partido de Copa. Tuvo pocas oportunidades, pero él y Cristian fabricaron el penalti que permitió a Sergio marcar el gol que perseguían los deportivistas. Un tanto que fue definitivo. |