Murcia - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (5-11-2007, 10'5)
0 - Murcia: Notario, Pignol, Arzo, Mejía, Marañón (62'), Gallardo, P. García (70'), Richi (62'), Regueiro, Baiano, Iñigo, Carini, Ochoa, Abel (62'), Jofre (62'), I. Alonso, Movilla (70'), Goitom 2 - Deportivo: Aouate, M. Pablo, Coloccini, Piscu, Filipe, Cristian (72'), Sergio, De Guzman, Guardado, Verdú (79'), Xisco (67'), Munúa, Bodipo (67'), Riki, Adrián, Lafita (72'), Juan Rguez (79'), Aythami Goles: 0-1 (56'): Xisco finaliza un contragolpe inciado con un pase de Verdú. 0-2 (73'): Guardado, a la contra tras saque de Aouate. Árbitro: Iturralde González. Colegio Vasco. Amonestó a Manuel Pablo (48') y a Cristian (64'). Un atajo hacia el gol El Deportivo simplifica su juego para llegar hasta el codiciado objetivo y lograr un triunfo relajante en el campo de un indolente Murcia, que acabó con diez por la lesión de Pignol. Roi Fernández. La Opinion A Coruña. El Deportivo tomó un atajo hacia el gol en Murcia y lo encontró casi sin querer. Sin el juego vistoso de los últimos partidos, pero con la efectividad que le faltó entonces, el cuadro blanquiazul consiguió en tierras murcianas el premio que el fútbol le había negado en el Bernabéu y en Riazor ante el Mallorca. Xisco, en un arranque letal y Guardado a pase en largo de Aouate desde la portería premiaron quizás al Dépor más pobre de los últimos encuentros, pero al más efectivo. Y lo primero, por desgracia, no da puntos, y lo segundo, sí. Tres puntos reconfortantes y relajantes que ni por asomo se presagiaban tras un primer tiempo muy aburrido. En la primera parte Dépor y Murcia se perdieron en un mar de imprecisiones en tierra de nadie, en el centro del campo, la zona del césped donde el balón no hace daño a nadie. Así salieron indemnes los dos combatientes del primer asalto. Sin mancha, sin un sólo signo de batalla. Como si no hubiera pasado nada, y en cierto sentido fue así. Lo único, 45 minutos de cansancio acumulado en las piernas de los jugadores, que saltarían menos frescos para afrontar la segunda parte. Eso y un par de aproximaciones sin excesivo peligro. Una por bando. La primera, para el Dépor, en un cabezazo flojo pero colocado de Guardado que sacó de la misma escuadra Notario en una estirada remolona. La segunda, para el Murcia, en una jugada individual de Baiano que culminó con un disparo suave a las manos de Aouate. Ni una sola real ocasión de gol para ninguno de los dos. Algunos amagos, pero sin mayor trascendencia. Menos mal que tampoco estuvieron atinados los pimentoneros, porque lo de los blanquiazules ya es algo habitual. Mucho tiqui taca en la zona inocua del terreno pero poco pim pam pum en los últimos metros. El Dépor perdió hasta las formas. Las que lo caracterizaron como un equipo amante del buen fútbol. Ayer no se aferró tanto como en los últimos partidos a ese estilo definido de juego y le salió a las mil maravillas. Por momentos, los menos, recurrió al balón en largo para buscar a Xisco y la segunda jugada, pero ni de una ni de otra forma se acercó el esférico con ánimo de atravesar la línea de cal murciana en la primera parte. Normal, pensaría irónico el balón: "Con la energía que estáis empelando para pegarme, como para dejarme guiar por vuestros consejos y voluntades". Así pues, el balón se movió a impulsos, sin destino ni dirección. Sin dueño ni control. Y es que si la primera parte se pudiera describir como un estado de ánimo ése sería el de la depresión. Con el mismo desánimo arrancó el segundo tiempo, hasta que el gol de Xisco, que se ha convertido con tres tantos en la referencia ofensiva que tanto necesitaba este equipo, lo reanimó. Ahí nació un nuevo partido y un nuevo Dépor. La jugada hilvanada entre De Guzman y Verdú que culminó Xisco en una mano a mano con Notario actuó como el prozac. Espabiló a los blanquiazules, que sacaron fuerzas para completar por fin el camino hacia el triunfo. El que llevaban buscando ya tres jornadas sin éxito. Se habían perdido y no encontraban la salida, el final del túnel. Ayudó sobremanera la acción de Piscu, tras el saque de centro del Murcia, que despejó a córner un balón que se colaba en su portería, cuando no había transcurrido ni un minuto del tanto de su compañero balear. En la segunda parte los herculinos abrieron una autopista hacia el gol. Xisco la inauguró y él mismo estuvo a punto de repetir en un buen pase entre líneas del activo De Guzman, pero esta vez el mallorquín cruzó y la mano de Notario desvió el que se perfilaba como la sentencia, que no tardaría en llegar, justo tras un disparo cruzado de Bodipo, y de la forma más imprevisible. No tiró de su fútbol de toque para rematar el ansiado triunfo, sino de una jugada de libro. Despeje en largo de Aouate para la cabalgada en solitario de Guardado desde la línea de centro que remató el mexicano con un lanzamiento cruzado con la derecha que acabó en gol. El preciado tesoro del fútbol. El que da y quita razones. Ayer se las dio a Lotina. Con buen fútbol también se puede ganar. Y aunque ayer eso faltara, sobre todo en el primer tiempo, bastó el segundo para dejar patente que este Dépor tiene más gol, calidad para estar un poco más arriba. En la zona tranquila. Sin pasar apuros, porque el Murcia demostró que en esta Liga hay rivales inferiores, y que el Dépor puede encontrar el buen camino hacia el gol, hacia el triunfo. |