Deportivo - Espanyol |
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Peña Ri@zor. (3-1-2008, 22'44)
1 - Deportivo: Munúa, Barragán, P. Amo, Coloccini, Filipe, Sergio, J. Rodríguez, Cristian (56'), Lafita (85'), Riki (70'), Bodipo Verdú (85'), Guardado (70'), Rubén (56') 2 - Espanyol: Lafuente, Zabaleta, Torrejón, Lacruz, Chica , Lola (67'), Ángel (78'), Valdo, Coro (61'), Riera, L. García Moisés (67'), D. Peña (78'), Tamudo (61') Goles: 0-1 (15'): Luis García toca con clase a centro de Valdo. 1-1 (60'): Sergio, de penalti cometido por Lola. 1-2 (104'): Tamudo, de cabeza, a pase de De la Peña. Árbitro: Mejuto González, del Colegio Asturiano. Amonestó a Chica (32'), a Riki (62'), a Barragán (90') y a Sergio (94'). Año nuevo, viejas `meigas´ EUGENIO COBAS. La Opinion A CORUÑA Adiós a la Copa. Un torneo menos por el que pelear, pero también una distracción menos en el camino por alcanzar el verdadero objetivo: salvar la categoría. El Deportivo dio la cara ante el Espanyol y se sobrepuso al tanto inicial de Luis García, pero cayó en la prórroga cuando tenía a su rival arrinconado. Murió un año y nació otro, pero Riazor sigue siendo igual de gafe que en 2007. El público coruñés volvió a marcharse del estadio satisfecho por la entrega de sus jugadores, pero cabizbajo por el desenlace. Otra vez se repitió la historia de siempre esta temporada. El Dépor manda en el campo, pero no en el marcador. El inicio del nuevo año no ha espantado las meigas que desde hace tiempo campan a sus sus anchas en Riazor. El equipo coruñés sigue sin levantar cabeza en su estadio, donde sólo ha sido capaz de ganar un partido en toda la campaña. Se dice pronto, pero es la cruda realidad. Es el sino del Dépor en casa esta temporada y resulta igual de duro para los aficionados que para los futbolistas, que empiezan a tener la alarmante sensación de que el premio de la victoria es inalcanzable, hagan lo que hagan sobre el campo. Y no será por ganas. Los pupilos de Lotina saltaron dispuestos a regalar una victoria a sus aficionados, pocos pero fieles. Seguir en la Copa se presentaba como un reto ilusionante, y más tras el esperanzador resultado de la ida. El Deportivo salió al campo decidido a dar la cara sin especular con el 1-1 de Montjuic, pero comenzó titubeante y cediendo el control del balón al Espanyol. Cuando parecía que los locales se empezaban a estirar llegó el tanto de Luis García, un auténtico golazo. La jugada fue de libro en la elaboración, pero sorprendente en la definición. Riera hizo un cambio de orientación desde cuarenta metros y el balón llegó a Valdo, que ganó la línea de fondo para centrar al primer palo. Luis García, al que el debutante Pablo Amo no supo frenar, incrustó el esférico en la escuadra con un toque sutil en posición acrobática. Sólo había transcurrido un cuarto de hora, y los fantasmas volvían a planear sobre Riazor. Lejos de resignarse, el Dépor no perdió la fe y siguió buscando la meta de Lafuente, sobre todo con balones aéreos. Filipe, profundo en sus galopadas y valiente a la hora de encarar, se sumó a las tareas ofensivas como un atacante más. Lafita, mucho mejor de mediapunta que en la banda, también creó peligro, al igual que Bodipo, peleón como de costumbre. El guineano cabeceó al larguero un centro de Cristian y poco antes del descanso remató de espuela en la línea de gol, pero el balón no quiso entrar. Faltaba la suerte del día del Levante, y ésta apareció tras la reanudación. Poco a poco el Dépor fue atrincherando en su área al Espanyol, que se permitió la licencia de empezar a especular con el 0-1. Los avisos de Lafita y Bodipo fueron la antesala del penalti. Mejuto González vio mano dentro del área y Sergio, de nuevo desde los once metros, marcó su tercer tanto en los últimos tres partidos. Quedaba media hora para soñar con otro gol que evitara la prórroga y Lotina se la jugó dando entrada a Rubén y Guardado. Valverde respondió recurriendo a Tamudo, un lujo en el banquillo. El encuentro se volvió eléctrico, con el Deportivo volcado y el Espanyol agazapado a la espera de salir a la contra con Valdo y Riera muy abiertos. El conjunto local tuvo diez minutos brillantes, llegando con peligro y encerrando a su rival en su propia área, pero fue perdiendo claridad de ideas a medida que fueron pasando los minutos. El cansancio pasó factura en la recta final, y el Dépor frenó paulatinamente su ímpetu. Olía a prórroga, pero la entrada en el campo de Iván de la Peña reactivó el entramado ofensivo catalán. A cinco para el final, Luis García enmudeció Riazor con un lanzamiento de falta que acabó en las manos de Munúa. Hubo suspense hasta el final, ya que Bodipo erró un mano a mano justo antes de que pitara Mejuto. Así se llegó a la prórroga, con la sensación de que esta vez sí el Dépor podía darle una alegría a su afición. El equipo coruñés arrancó el tiempo extra igual que acabó el reglamentario, con mucha valentía, pero sin dejar desguarnecida su defensa. Filipe, el mejor del partido, disparó al palo justo antes de que Tamudo estableciera el definitivo 1-2. Otra vez el guión de siempre. El público se marchó premiando con aplausos la entrega de los jugadores, que ahora podrán poner sus cinco sentidos en la Liga. Ésa es la única lectura positiva. Lo demás es cuestión de meigas. |