Espanyol - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (21-12-2007, 11'45)
1 - Espanyol: Lafuente, Zabaleta, Jarque, Lacruz, Chica (75'), Lola, De la Peña, Rufete (30'), Luis G., Riera, Jonathan (59') Clemente (75'), Coro (30'), Tamudo (59'). 1 - Deportivo: Munúa, Barragán, Chapi (86'), Piscu, F. Luis, Sergio, J. Rodríguez, Cristian, Lafita, Riki (63'), Adrián (81') Bodipo (81'), Rubén (63'), Aythami (86'). Goles: 0-1 (29'): Sergio, de falta. 1-1 (87'): Coro, a pase de Tamudo. Árbitro: Delgado Ferreiro, colegio vasco. Amonestó a Jarque (26'), Riera (68'), Barragán (71') y Rubén (94'+). Pudo ser mejor Xosé Manuel Mallo. La Opinion Coruña La continuidad del Deportivo en la Copa del Rey se decidirá el próximo día 2 de enero en Riazor en buena parte porque los futbolistas de Miguel Ángel Lotina desdeñaron la posibilidad de rubricar su actuación de ayer con una victoria que les colocase con pie y medio en la siguiente eliminatoria. Los deportivistas mantuvieron el control de la pelota durante toda la primera mitad y del juego, pese al acoso del Espanyol, durante cuarenta minutos de la segunda parte. Fue en los instantes finales cuando perdieron el orden y con él la serenidad necesaria para conservar la ventaja mínima con la que se colocaron merced a un golazo de Sergio. El empate coincidió con la entrada de Aythami al terreno de juego en lugar de Chapi, lesionado. Resulta peligroso retocar la defensa en los momentos finales de un partido, pero ayer el cambio fue obligado, circunstancia de la que se aprovechó el cuadro local para igualar por medio de Coro en el único remate a la portería de Munúa en todo el partido. Una lástima, aunque esta competición pueda resultar un incordio. Lotina avisó que le interesa. Otra cuestión es que la situación del equipo en la Liga convierta el torneo del KO en una molestia. El entrenador del Deportivo cambió por completo la alineación para enfrentarse al Espanyol, un equipo que mantiene una trayectoria brillante durante la actual temporada. Los elegidos mostraron que tienen capacidad para ser los elegidos en todos los partidos. El juego desarrollado fue espectacular, como suele hacer lejos de Riazor. Como también pasa con bastante asiduidad, su fútbol no recibió la recompensa que merecía. Marcó dos goles en la primera parte, pero sólo le concedieron uno. Otra reiteración, el error del asistente del árbitro que señaló fuera de juego en el cabezazo de Adrián cuando el asturiano estaba en situación legal. Un grave perjuicio. El grado de importancia lo dará el partido de vuelta. De entrada Adrián tiene motivos para quejarse. Es delantero y como tal su actuación se mide por su efectividad. Marcó, como si no lo hiciese. En la estadística su cabezazo a la red no existe. Un golpe duro para un futbolista que no cuenta para Lotina y que necesita exprimir cada minuto sobre el césped para hacer que el entrenador cambie de opinión o para atraer al mayor número de novias en el mercado de invierno que se abrirá en escasos días. Su pensamiento futuro está lejos de A Coruña. A su edad necesita jugar para seguir creciendo. Tiene fútbol. Montjuic lo disfrutó, como el de todos sus compañeros, a pesar de que no explotaron como podían la velocidad que tiene el asturiano, en especial en la segunda mitad, que fue cuando el cuadro coruñés jugó más replegado. Fueron dos pruebas distintas. En la primera los deportivistas jugaron a tener el balón y a marcar el ritmo del encuentro, con salidas constantes hacia la portería local; en la segunda, los futbolistas cedieron la posesión de la pelota a los locales, que, por momentos, llegaron a poner cerco al área coruñesa. Fue un acoso casi constante del que salieron airosos los defensores, en especial los jóvenes Piscu y Chapi, dos centrales que iniciaron el curso en Segunda División B y que ayer formaron el eje de la zaga frente a uno de los mejores equipos españoles del momento en donde alcanzaron una nota muy alta, aunque bien es cierto que estuvieron bien arropados por Juan Rodríguez y Sergio en el centro de la medular. En el caso del capitán no sorprende porque en este campo siempre suele brillar y casi siempre marcar, además goles realmente espectaculares, como el de ayer. Sin embargo, el trabajo desarrollado concluyó sin que los deportivistas obtuvieran el premio gordo. La sensación durante el encuentro era que el cuadro coruñés se iba a llevar el partido de calle. Sufrió, pero no pasó por apuros, aunque también subió sin inquietar a Lafuente, en especial en la segunda parte. Ahí puede encontrarse la causa de que la eliminatoria se vaya a resolver en Riazor. En otros tiempos sería una ligera ventaja para los coruñeses, pero en la actualidad es casi garantía de éxito para los visitantes. Lo mejor para el Deportivo es que le basta con mantener su portería a cero para meterse en octavos. Un empate sin goles le daría el billete para continuar. Utilizaría la misma fórmula que le sirvió al Espanyol para meterse en la final de hace dos años tras ganar en Montjuic 2-1. El Deportivo necesitaba un gol, el que precisan ahora los pericos para no quedarse fuera. |