Betis - Deportivo


Peña Ri@zor. (21-2-2005, 10'1)
Real Betis: Doblas; Melli, Lembo, Rivas, Luis Fernández; Cañas (Benjamín, m.54), Assuncao, Arzu; Joaquín (Denilson, m.79), Oliveira (Israel, m.86) y Edu.

Deportivo de La Coruña: Munúa; Manuel Pablo (Acuña, m.57), Andrade, Pablo Amo (Mauro Silva, m.86) Capdevila; Sergio, Duscher (Munitis, m.66), Scaloni, Valerón, Luque; y Tristán.

Gol: 1-0, m.38: Assuncao. 2-0, m.56: Assuncao, de falta

Árbitro: Arturo Daudén Ibáñez (Comité Aragonés). Mostró tarjeta amarilla a Duscher (m.24), Scaloni (m.74) por el Deportivo de La Coruña, y a Benjamín (m.78), en el Betis.

Semáforo en rojo

Arturo Lezcano. La Opinion A Coruña

Lo tenía el Dépor a favor para sacar tajada de Heliópolis, por precedentes y por la trayectoria de última hora, pero el Betis frenó en seco su progresión. Venían los coruñeses a todo trapo desde Mestalla, con pensamientos de grandeza en el cerebro y síntomas de recuperación en el maletero, pero llegó a la casa verdiblanca y se le cerró el semáforo. Vestido de rojo de arriba abajo, así le pintó la tarde, para desgracia de un equipo que iba subiendo sin parar su rampa de febrero pero que ayer volvió a las andadas. Se hablaba de la inclinación de Tristán por hacerle goles al Betis, pero la tendencia que realmente había que seguir era la que guardaba Assunção con el Dépor. Le había marcado ya varios goles al conjunto coruñés y ayer volvió a hacerlo en dos ocasiones. Anotó tras el enésimo fallo defensivo y también a balón parado, y con sus dos tantos se cargó las intenciones de remontada de un Dépor que se queda parado y con el motor al ralentí para recibir al Real Madrid,

El Dépor se empapa del juego del rival y va mutando su estampa dependiendo de dónde juegue. Puede ser una virtud, pero también entraña riesgos, pues pierde la identidad y no sabe muy bien a qué atenerse. En Valencia se revistió de acero y jugó primero al pelotazo, luego largó dos latigazos y se llevó el partido. Ayer en Sevilla intentó hablar en el código de Serra Ferrer, pero éste le encontró las cosquillas. Es el equipo verdiblanco un grupo que vive de los espacios libres. Si no encuentra pasillos no genera peligro. El Dépor comenzó haciéndole carantoñas, jugándole a abortar sus argumentos más que a construir un discurso propio. Jugó de inicio el Dépor en dimensiones reducidas, con un achique de espacios que le fue bien hasta que pifió la defensa, apareció un corredor y, claro, con él, el primer gol del Betis.

Como ya ha sucedido en más de una ocasión, una jugada inofensiva se convirtió en una invitación a la ejecución sumaria. Sacó de banda Melli, botó el balón y de repente apareció solo Assunção en el área. Encañonó arriba, tocó el larguero y entró. Un detalle: de nuevo llegó el gol por la izquierda, esta vez sin Romero, que pasó mala noche, y también sin Coloccini, en Buenos Aires. Por el sitio de Pablo Amo, otra vez endeble, entró el brasileño y se le acabó el buen aroma a un Dépor que no había estado nada mal hasta ese tanto, ya cerca del descanso. Hasta ahí se habían apreciado las ganas del triángulo creativo del Dépor, más ansiosas que efectivas, y de nuevo el buen papel de Scaloni. Con su arrojo desarboló la ayer triste banda izquierda del Betis. Como Luque, despistado, y Tristán, pesadísimo, no volvieron a aparecer, al Dépor le quedó otro argumento para nada suficiente: Sergio. Bien en creación, muy mal en definición, Sergio se empeñó en emular a Magic Johnson y Van Basten a la vez, sus llegadas al área se quedaron en una risa. Mejor será la dedicación a sus menesteres básicos, porque de lo contrario ocurre lo que ayer: de sus mejores intenciones nacieron graves consecuencias para el Dépor. Como la quinta tarjeta de Duscher, que también pudo ser roja, como la tarde del Dépor. Estará ya Mauro, que ayer entró en los últimos minutos para empezar a coger ritmo, el que le faltó al Dépor.

De cadencia cardíaca baja, el Dépor amasa el balón pero no acelera. La timidez puede ser virtud personal, pero en fútbol no sirve de nada. Que se lo digan si no al eléctrico Betis, tributario del carácter de Joaquín, el de "la finta y el sprint", como le presenta la megafonía de Heliópolis, y, cuando se enfrenta al Dépor, también de la inspiración de Assunção. Conocedor de todos los manejos del balón parado, intuyó el movimiento de Munúa en una falta escorada, le engañó y tiró a gol. Y en gol se quedó la estirada tardía del uruguayo. Con el 2-0 el Dépor espabiló, cambió de sistema, abrió bandas y recuperó frescura, pero lo de remontar y marcar al final no es cosa de todos los días. Al Betis, discreto pese a la victoria, le quedó tiempo de recibir olés y de recuperar a Denilson después de nueve meses, y al Dépor le quedó la impresión de que tenía que haber jugado todo el partido como la última media hora, triste compadecimiento. Porque con la derrota la reacción queda arrugada como pan revenido. El disco del semáforo cambió y el Dépor frenó. Le quedan cinco días para prenderse y arrancar de nuevo.

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