Deportivo - Zaragoza |
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Peña Ri@zor. (24-12-2004, 11'2)
Deportivo: Molina; Scaloni, Pablo Amo (Duscher,m.71), Andrade, Romero; Sergio (Fran, m.46), Mauro Silva; Munitis (Víctor, m.77), Valerón, Luque; y Tristán. Zaragoza: Luis García; Ponzio, Alvaro, Milito, Toledo; Cani, Zapater, Movilla, Savio (Galleti, m.91); Oscar (Soriano, m.87) y Villa (David Pirri, m.85). Goles: 0-1, m.35: Cani. 1-1, m.49: Pablo Amo. 2-1, m.51: Luque. 2-2, m.56: Milito. 2-3, m.68: Villa. Árbitro: Ramírez Domínguez (Comité andaluz).Mostró tarjeta amarilla a Andrade (m.54) y Valerón (m.82) por el Deportivo; y a Toledo (m.45) por el Zaragoza. Expulsó por tarjeta roja directa al jugador del Deportivo Lionel Scaloni (m.88). El Depor aguó las fiestas Alberto Torres / El Ideal Gallego Cuesta demasiado emplear la palabra “crisis”, sobre todo porque es tremendamente contundente, pero las cosas no marchan nada bien. Desde los sectores más tranquilos del deportivismo se habla de un año de transición, de volver a ser grandes en el futuro, de acabar como buenamente se pueda el campeonato. Los más viscerales y pesimistas ven el final de un ciclo y una alarmante cuesta abajo. Y sin frenos. Lo cierto es que al Deportivo, por lo menos ayer, no le salió nada, porque -por ejemplo- es incomprensible que Valerón falle a puerta vacía. Pero las tendencias también juegan al fútbol, no lo duden. El problema de errar reiteradamente es que poco a poco los rivales pierden el respeto y los propios jugadores la autoestima. Los fallos se encadenan en un rosario nefasto. No se levanta cabeza y, si no llega el remedio, crisis y caída en barrena. A estos dos últimos términos no ha llegado todavía el Deportivo, pero el equipo está en el peor de los últimos seis años con mucha diferencia y situarse entre los cuatro primeros comienza a ser un sueño casi inalcanzable. De los últimos quince puntos se han conseguido sólo tres, merced a otros tantos empates. No se gana en casa desde la jornada 11, cuando se venció al recién ascendido Levante con muchos apuros. La otra victoria local fue la obtenida frente al Getafe, otro equipo que acaba de llegar a Primera... Es duro emplear términos fuertes con el Deportivo, el equipo del alma, con el que se goza, por el que se sufre (como ahora), pero lo más triste es que no hay nada peor que el talento desperdiciado, y la sensación que le queda al seguidor blanquiazul es que con este plantel se podía hacer más, quizá no mucho, pero definitivamente más. No es cuestión de buscar ahora culpas, sino soluciones. Todos cometen errores, entrenador, jugadores, directivos... hasta la afición si no anima, pero el que tiene que decidir es Irureta y los que tienen que encarar la situación con entereza son los jugadores. En el técnico falta más ambición desde el principio del partido. Si las cosas no salen (sin suicidarse, ojo) hay que variar para conseguir los objetivos. Más trabajo, menos vacaciones, más entrenamientos, más controles físicos... Y en los jugadores se necesita actitud ante los encuentros. Por muchas aptitudes que los futbolistas tengan, y las poseen, es imposible ganar sin ponerle al fútbol el ingrediente de testosterona que necesita -por decirlo suavemente y sin herir sensibilidades-. A este equipo le han perdido el respeto, pero lo malo de todo es que se lo está perdiendo su propia afición, que está abandonando Riazor. La despedida de 2004 es agria. A encomendarse a 2005 y al futuro. Es lo que queda. |