Deportivo - Levante


Peña Ri@zor. (15-11-2004, 11'52)
Deportivo:
Molina, Manuel Pablo (Héctor, m. 63), Pablo Amo, César, Romero, Munitis, Scaloni, Sergio, Luque (Fran, m. 66), Valerón (Mauro, m. 81), Diego Tristán.

Levante CF:
Mora, Descarga (Juanma, m. 85), Culebras, Jesule, Harte, Ettien, Celestini, Nacho (Congo, m. 79), Rivera, Manchev y Sergio García.

Goles:
1-0, min. 53: Tristán, al transformar un penalti.

Arbitro:
Rodríguez Santiago, del colegio castellano-leonés. Mostró cartulina amarilla Cesar, Scaloni, Mauro Silva y Munitis por el Deportivo y a Culebras, Harte, Jesule y Ettien por el Levante.


Triunfo justo y necesario

Alberto Torres / El Ideal Gallego

El Deportivo vuelve a soñar con situarse de nuevo entre la aristocracia del fútbol después de una victoria merecida y trabajada ante el Levante.
Los blanquiazules ganaron con justicia por juego, entrega y ocasiones, aunque el equipo revelación de la Liga dio muestras de una gran entereza como conjunto.

El encuentro comenzó de forma acelerada con un Deportivo dispuesto a disipar las dudas de Riazor. Tan rápido se fueron arriba los de Irureta que en dos minutos habían chutado tres veces entre los tres palos. Se creaban ocasiones de gol y la mayoría de ellas eran blanquiazules, pero los levantinos son una escuadra trabajada y también tuvieron sus posibilidades ante el marco de Molina. Un dato: en toda la primera parte el Levante no pegó ni un solo pelotazo; salió con el balón controlado y gozó de cuatro ocasiones ante el meta blanquiazul, dos chutando por dentro y otras tantas por fuera. El dominio en los primeros cuarenta y cinco minutos correspondió al bando local pero el equipo granate supo controlar al Deportivo en sus embestidas para no dejarle actuar con solvencia en los metros finales.

La mejor ocasión hasta el intermedio correspondió a los locales y no fue precisamente a dos metros de la portería de mora, sino a cincuenta. Luque robó un balón en campo deportivista, cruzó la divisoria y, al ver adelantado al portero del equipo visitante, elevó la pelota con un chut que hizo que el esférico trazase una parábola casi maestra. Lamentable y desafortunadamente el esférico se fue directamente al larguero. Fue una acción que, sólo por intentarlo y por la trayectoria del cuero, merecía el gol, pero con la igualada se llegó al descanso.

La segunda parte comenzó con la misma intensidad deportivista. Ocasiones y ocasiones pero verdadera mala suerte a la hora de materializar. Incluso la esquiva suerte se alejó de los talentosos, porque Valerón estuvo apunto de marcar a los pocos segundos de la reanudación, pero su disparo envió el balón a escasos centímetros del poste levantino.

El gol blanquiazul llegó de la manera que menos esperaba el respetable de Riazor. El colegiado, que no había señalado dos penaltis protestados por el público, sí pitó en una acción en la que César es obstruido en un remate. Era el minuto nueve de la segunda parte. Tristán marcó enviando el balón a su izquierda, por bajo, pero Munitis invadió el área en el lanzamiento y éste hubo de repetirse. Diego volvió a anotar, por el mismo lado, pero a media altura. El gol vale tres puntos fundamentales, porque de nuevo se pelea por la Champions, que está a tres puntos en este momento.

La reacción en Riazor llega en el mejor momento. Ahora hay que esperar que no sea flor de un día.

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