Liverpool - Deportivo


Peña Ri@zor. (20-10-2004, 11'28)
Liverpool FC:
Kirkland; Josemi, Carragher, Hyypia, Traoré; Luis García (Pongolle min.85), Xabi Alonso, Hamann, Riise (Kewell min.65); Baros y Cissé (Finnan min.77).

RC Deportivo de La Coruña:
Molina; Manuel Pablo, César, Andrade, Capdevila; Duscher, Mauro Silva (Scaloni min.59); Víctor, Valerón (Fran min.87), Luque; y Pandiani (Romero min.82).

Arbitro:
Anders Friks (SUE). Amonestó al local Hamann y a Luque, Andrade, Duscher y Víctor por el Deportivo.

El Deportivo sale vivo de Anfield

Alberto Torres / El Ideal Gallego

Había que ganar pero no se podía perder. No es que el empate valga para mucho pero por lo menos insufla algo de oxígeno a un Deportivo al que le está costando respirar en la Champions League.
Los coruñeses arrancaron un punto de Anfield merced a la entrega defensiva, a las fantásticas intervenciones de Molina, a algunas acciones puntuales de los zagueros que evitaron situaciones estrepitosamente claras de gol para los locales y al propio desacierto de los atacantes del Liverpool, que no están acostumbrados a fallar -ni mucho menos- lo que erraron ayer.

La estadística es fría pero en este caso no deja lugar a dudas. El Liverpool disparó seis tiros a puerta por uno del Depor. Siete fuera (por otro de los coruñeses) y media docena fue bloqueada por los defensas; (del equipo coruñés un sólo chut). En total: 19 acciones de ataque del equipo de Benítez por 3 del de Irureta. Dominio absoluto del once británico y "agazapamiento" total blanquiazul.

Pero parece que esta temporada el Depor está exprimiendo a la suerte, porque en el Bernabéu se ganó de manera parecida a ayer y también en Anfield se pudo haber conseguido el triunfo de haber acertado César o Valerón las dos ocasiones herculinas más claras.

El premio es importante para los de Irureta porque el partido de ayer fue el típico en el que ocurre lo que pasó en Mónaco, dos a cero a los veinte minutos y que lo levante el que pueda.

Por si fuera poco Mauro Silva volvió a lesionarse. Tras las últimas semanas en el dique seco se esperaba mucho del mediocampista hispano-brasileño, pero la intensidad le pasó factura y tuvo que pedir el cambio para que Scaloni -nuevo gran comodín- volviese a actuar en la posición de “manejador” del partido.

La última variante en ataque con la que Irureta intentó marcar fue dar entrada a Romero en la banda izquierda para que Luque ocupase el ataque.

No quería la profundidad de Munitis, sino la contundencia del jerezano en la banda. Retiró del campo a Pandiani para ubicar a Luque en la posición que viene reclamando para sí, la delantera, pero el equipo siguió con la misma tónica avara de cara a portería, sin confianza ante el marco local, demasiado ocupados en defender como para lanzarse hacia el marco de Kirkland.

O sea, que no se puede pedir más del choque de Anfield, porque el Deportivo cumplió su objetivo: los de Irureta salieron a empatar el partido, a no encajar goles, y lo consiguieron. Ahora falta que en los tres partidos que quedan los goles los marquen los coruñeses, porque -salvo los italianos- el resto de los equipos europeos necesita marcar para clasificarse.

A ganar en casa y puntuar en Grecia

Si el Deportivo consigue todos los puntos en juego estará en la próxima fase. Siete puntos más también podrían llegar, pero las cábalas pasan por ganar los dos partidos en Riazor ante el Liverpool (el próximo 3 de noviembre) y ante el Mónaco (8-diciembre), en lo que será el cierre del grupo en casa, algo que puede ser muy importante para los blanquiazules. Por el medio hay que rendir visita al Olympiakos, donde será menester empatar. El cometido no es fácil, pero Riazor se ha dado bien en gestas importantes y el Depor nunca perdió en Grecia, así que hay que tener confianza. Eso sí, que lleguen los goles a favor.

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