Villarreal - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (13-4-2004, 13'7)
Villarreal: Reina, Venta, Alvarez, Ballesteros, Belletti, Calleja (Roger, m.63), Senna, Josico, Jose Mari (Arruabarrena, m.11), Riquelme (Anderson, m.46)y Víctor. Deportivo: Molina, Manuel Pablo, Naybet, Andrade, Capdevila; Sergio, Mauro Silva, Valerón (Luque, m.61), Fran (Djalminha, m.74), Munitis y Pandiani (Tristán, m.46). Goles: 0-1, m.37 Pandiani. 0-2, m.90 Tristán. Árbitro: Turienzo Alvarez. Amonestó por los locales a Venta, Ballesteros, Víctor, Senna y Belletti, y por los visitantes a Munitis y Sergio. Casi sin quitarse el chándal Israel Zautúa / El Ideal Gallego Prácticamente sin poner su maquinaria en marcha y jugando a ritmo de siesta dominguera, el Depor sacó adelante su complicada visita a Villarreal. Un campo en el que los blanquiazules tan sólo habían sido capaces de ganar en una ocasión en sus anteriores cuatro compromisos. Quizá llevado por la derrota que el sábado sufrió el Atlético de Madrid y con la intención de prácticamente asegurarse un puesto entre los cuatro primeros de la Liga, Irureta llevó a cabo menos rotaciones de las previstas. Romero, Luque y Víctor fueron los únicos protagonistas de la gesta ante el Milán que no comenzaron el encuentro de ayer. Los blanquiazules, bien dirigidos en la primera mitad por Fran, trataron de llevar el peso del encuentro en los minutos iniciales ante un Villarreal que acusó en exceso su desgaste europeo frente al Celtic. En el minuto 17 llegaría la primera clara ocasión del partido. Turienzo Álvarez se inventaba un penalti a favor de los blanquiazules y Pandiani se encargaba de cumplir la máxima que asegura que los penaltis inexistentes no acaban subiendo al marcador. La pena máxima enrabietó a los jugadores del Villarreal, que asediaron la portería coruñesa durante 20 minutos (aunque con más corazón que cabeza y topándose con un acertado Molina). Sin embargo, en el minuto 37 el propio Pandiani enmendaba su error al cabecear al fondo de la portería rival un centro medido del capitán deportivista. Los blanquiazules, conscientes de su enorme superioridad, pisaron el freno a raíz del tanto del uruguayo y le concedieron la posesión del esférico a los castellonenses, esperando dar el golpe mortal en un contragolpe. A pesar de que el Villarreal era quien llevaba el peso del encuentro, en ningún momento dio sensación de peligro, ya que recurría una y otra vez al pelotazo para buscar la conexión con Anderson y Víctor. Fue precisamente la “bestia negra” de los deportivistas, que ayer no pudo marcar, quien dispuso de la ocasión más clara de su equipo. En el minuto 84 el veloz delantero aprovechó un error de Naybet para disparar a bocajarro sobre la meta herculina pero nuevamente apareció la sombra de Molina, que con una gran intervención, deshizo el peligro castellonense. Con el tiempo ya cumplido llegó la jugada más bella del encuentro. En un contragolpe perfecto Munitis asistió a Tristán, quien, con auténtica sangre fría, picó el esférico ante la salida de un Reina que a pesar de rozar el balón con las yemas de sus dedos no pudo evitar que el segundo tanto subiera al marcador. A pesar de la euforia europea el Deportivo regresó con humildad a la realidad de la Liga. |