Deportivo - Malaga


Peña Ri@zor. (9-12-2003, 14'36)
Deportivo: Molina; Héctor, César, Andrade, Capdevila; Sergio, Mauro Silva; Víctor (Scaloni; m.78), Valerón, Luque (Pandiani; m.80); y Diego Tristán (Fran; m.66).

Málaga: Calatayud; Gerardo, Josemi, Juanito, Valcarce; Miguel Angel (Diego Alonso; m.84), Marcelo Romero; Edgar, Pocho Insúa (Manu; m.69), Duda; y Salva.

Goles: 1-0; m.59, Capdevila.

Arbitro: Lizondo Cortés; del Colegio Valenciano. Mostró tarjeta amarilla a Marcelo Romero (m.14), y Gerardo (m.90) por parte del Málaga; y a Mauro (m.15), y Sergio (m.74) por parte del Deportivo.

Tan gris como necesaria

Alberto Torres / El Ideal Gallego

Que el cabezazo de Capdevila no ciegue al seguidor deportivista. Que el importante gol del catalán no nuble la visión objetiva del momento de forma por el que pasa el Deportivo. El partido de ayer fue exactamente igual a los últimos que viene disputando la escuadra coruñesa. Las únicas diferencias estriban en el resultado final.
Dirán los optimistas que a pesar de jugar mal se sigue en lo alto de la tabla, que cuando los jugadores se decidan a hacerlo bien, o cuando menos correcto, habrá que hacerle otra Liga al Deportivo. Opinarán los pesimistas que el asunto de jugar al fútbol no mejora, que es un atropello al deporte el espectáculo que se observa por momentos en los partidos de este equipo.

Posiblemente en el medio de estos extremos se ubique el más acertado criterio para valorar el momento de juego que vive el equipo en estos momentos.

Nada hay que decir de la defensa. Ayer, como en Valladolid o ante el AEK, cumplió con su trabajo (en Pucela falló Molina). Andrade y César, escoltados por Héctor y Capdevila, que encima marcó. Nada hay que reprochar a estos hombres. Los problemas están desde el medio del campo hacia la vanguardia.

Mauro atraviesa un momento en el que cualquier entrada puede convertirse en una tarjeta amarilla; Sergio vive en una imprecisión que el equipo paga con muchos balones perdidos; a Víctor le cuesta desbordar en la banda; Valerón está fallando en el último pase, curiosamente el paradigma de juego letal que antes tan bien manejaba; en el ala izquierda Luque aparece con decisión en el área rival pero no culmina y Diego Tristán no acaba de encontrar “su punto cocción”, el que en otras temporadas hartaba de calidad y goles a las defensas rivales.

Hombre por hombre así se define el partido de ayer, pero saliese quien saliese, como se demostró con los cambios, parece que el equipo está abonado a una extrema racanería en el juego de ataque, algo que se había convertido en una seña de identidad.

Mientras a muchos se le llena la boca para decir que a pesar de haber perdido a un delantero como Makaay el club maneja una terna atacante de lujo, tuvo que ser un lateral el que acabase con la sequía anotadora, que ahogaba al Deportivo desde hacía ocho jornadas.

Todo el partido siguió la misma pauta. Bien en defensa, inoperantes en ataque. Y así en el minuto trece de la segunda parte, en un cabezazo rematando una jugada a balón parado, llegó el tanto que coloca al Depor con 30 puntos en la tabla tras la décimoquinta jornada.

Lo curioso es que los blanquiazules manejan la famosa “media inglesa” a placer. Dos puntos por partido, o lo que es lo mismo, ganar en casa y empatar fuera.

El futuro, por encima de estadísticas, dirá si la victoria de ayer vale o no para ir cambiando la imagen de los blanquiazules. En campos como el Philips Stadion y el Bernabéu sólo consiguen algo los que dejan los números a un lado y apuestan por el fútbol.

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