Deportivo - R. Sociedad


Peña Ri@zor. (9-11-2003, 17'24)
Deportivo: Molina; Héctor, Andrade, Naybet, Capdevila; Sergio, Mauro Silva; Víctor (Scaloni; m.80), Valerón (Djalminha; m.55), Luque; y Tristán (Pandiani; m.55).

Real Sociedad: Westerveld; Potillon, Jauregui, Schurrer, Aranzabal; Karpin, Xavi Alonso, Alkiza (Aramburu; m.66), Gabilondo; Nihat (Boris; m.84) y Kovacevic (De Paula; m.79).

Goles: 0-1; m.29, Nihat. 1-1; m.72, Jauregui, en propia puerta. 2-1; m.88, Jauregui, en propia meta.

Arbitro: Mejuto González; del Colegio Asturiano. Mostró tarjeta amarilla a Gabilondo (m.17), Potillon (m.52) y Xavi Alonso (m.86) por parte de la Real Sociedad; y a Mauro Silva (m.38) y Molina (m.90 +2) por parte del Deportivo.

El fútbol vuelve a Riazor

Alberto Torres / El Ideal Gallego

La sombra del fracaso planeó durante muchos minutos sobre el Estadio de Riazor. Un Deportivo herido por la daga del partido de Mónaco parecía entrar directamente en la UVI cuando a los 29 minutos Nihat daba una certera estocada en forma de gol.
Era lo que faltaba. Después de haber conseguido un punto de seis en la Liga y tras el desastre europeo la Real iba a hundir un poco más el buque deportivista.

Sin ideas Valerón, sin recibir un balón para rematar Tristán, sin acierto Luque, sin concreción Víctor, sin sentido Sergio... La remontada parecía una misión imposible.

Irureta miró al banquillo que de tantas situaciones comprometidas le ha sacado. Vio a Djalminha. Le ordenó calentar. Riazor estalló en una sonora ovación para el brasileño mientras correteaba por la banda.

Se llegó al final de la primera parte con la derrota por montera. El entrenador no tuvo más remedio que recurrir a un doble cambio. Djalma y Pandiani por Valerón y Tristán. Fue clave para el desenlace de los acontecimientos posteriores porque el sentido del juego del equipo varió completamente.

Se pasó de la abulia balompédica al criterio del esférico con la misma rapidez que empleó Djalminha en dar un par de pases, hacer tres regates y pegar un taconazo. Eso es fútbol, guste o no guste. Y de calidad.

Las acciones de ataque se multiplicaron y las ideas fluyeron más rápido. No fue un buen partido del equipo. Sí del brasileño por darle empuje a sus compañeros, y al final llegaron los dos goles que dieron la vuelta a la noche.

Justo es el decir que fue Jauregui el que los anotó en propia puerta, pero así estaba escrito en la historia de esta Liga.

No se trata ahora de decir que el brasileño es lo máximo. Ni mucho menos. Simplemente es una pieza más en el engranaje del plantel deportivista, pero -eso sí- tecnología punta.

Para el equipo es muy importante que todos los jugadores estén en condiciones de aportar, sumar, proponer, y ayer se recuperó un patrimonio activo del Deportivo y del fútbol.

La composición de la escuadra deportivista es la clave de los éxitos. Si un jugador no está en buen momento sale otro, lo hace bien, y cuando el que era titular retorna, vuelve con más ganas de demostrar que el puesto le pertenece. Es la ley de la competencia en los equipos de la que se beneficia el colectivo.

Por ello hay dos motivos de satisfacción y contento hoy por la ciudad. El primero de ello es que el Deportivo ganó, accedió al liderato a falta de lo que ocurra esta tarde e invirtió el signo negativo de los últimos partidos.

El segundo es que se ha recuperado a uno de los más talentosos jugadores de fútbol de la Liga. Eso no puede ser malo, ¿no?

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