PSV Eindhoven - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (11-12-2003, 13'14)
PSV Eindhoven: Waterreus; Bogelund, Ooijer, Bouma, Lee; Park (Rommedahl, m.46), Vogel, De Jong, Robben; Kezman, Vennegoor of Hesselink. Deportivo de La Coruña: Molina; Héctor, Naybet, Andrade, Capdevila; Scaloni (César, m.84), Sergio (Luque, m.57), Duscher, Fran; Valerón; Tristán (Pandiani, m.63). Goles: 1-0: m.14: De Jong, 2-0:m.48: Robben, 2-1: m.58: Luque, 2-2: m.83: Pandiani. 3-2: m.93: De Jong. Arbitro: Pierluigi Colina (Italia). Amonestó al local Vogel (m.37) Aprobado en matemáticas Alberto Torres / El Ideal Gallego La pasada temporada el Deportivo se quedaba a las puertas de los cuartos de final de la Champions por el mismo e idéntico argumento que propicia que en esta ocasión haya puesto rumbo hacia los octavos. En la precedente campaña el golaverage hizo que, en un triple empate a siete puntos, el Juventus fuese el gran beneficiado. Esas mismas cábalas propician la consecución del objetivo de mantenerse en la mejor competición por equipos del planeta fútbol. Con el 2-0 estaban fuera, con el 3-2, siguen adelante. Matemática pitagórica aplicada a un balón. La victoria ante el PSV en Riazor consguida en el partido de ida es el exponente que declina los guarismos hacia el lado del Deportivo. Y lo gracioso del asunto es que “costó mucho” perder por una mínima ventaja. Al principio del encuentro el colegiado de la contienda, Pierluigi Colina, escamoteó un penalti a los gallegos y no señaló numerosísimas faltas sobre los hombres más castigados del Deportivo. Si este es el mejor árbitro del mundo, no extraña que el colectivo trencilla sea el más perseguido por los dardos envenenados de palabras que se vierten en medios de comunicación, salidos de bocas de estamentos futbolísticos como técnicos o jugadores. Además, los deportivistas no acababan de encontrar el camino hacia el gol y, mientras tanto, el PSV se ponía por delante al cuarto de hora del comienzo. Mal presagio de futuro inmediato. La segunda parte, para darle más morbo al choque, principiaba con un nuevo gol holandés. El 2-0 se convertía en un agujero en la línea de flotación de la nave deportivista. Sólo cabía esperar la necesaria reacción. Llegó con la entrada de Luque, que se sumó al ataque del equipo blanquiazul. Primero el catalán, con un golazo de falta directa, y posteriormente Pandiani tras una jugada del propio Albert, certificaron la igualada. El gol del PSV en el ocaso del encuentro no sirvió para nada. El Depor apagó la luz del Philips Stadion con sus dos zarpazos y obtuvo de esta forma el pase a los octavos de final. No se pasó a lo grande, porque el momento, claramente, no es bueno, pero se consiguió el objetivo de estar un año más entre los mejores. Le esperan a los herculinos el Olymplique de Lyon, Arsenal, Juventus, Manchester, Milan o Chelsea. Menos mal que aguardarán hasta febrero, ahora no estamos para mucha fiesta. |