At.Madrid - Deportivo


Peña Ri@zor. (7-1-2004, 12'0)
Atlético de Madrid: Juanma; Gaspar, García Calvo, Lequi, Sergi; Simeone (Paunovic, m.75), De los Santos; Novo (Ortiz, m.29), Ibagaza (Jorge, m.60), Musampa; y Fernando Torres.

Deportivo: Munúa; Scaloni, Pablo Amo, Andrade, Capdevila; Sergio (Jaime, m.46), Duscher; Munitis, Fran (Djalminha, m.46), Amavisca; y Tristán (Héctor, m.82).

Árbitro: Carmona Méndez (Comité extremeño). Mostró tarjeta amarilla a Amavisca (m.26), Munitis (m.50), Andrade (m.54) Djalminha (m.85) por el Deportivo.

Riazor decidirá la eliminatoria

Alberto Torres / El Ideal Gallego

Así es el fútbol. Se pasa del blanco al negro sin difuminar. La paleta de colores de los equipos es básica. Oscuridad o luz. Risa o llanto. No hay término medio.
Tras la exhibición de Vigo el que más y el que menos pensaba que el Deportivo podría responder en Madrid con argumentos como los del choque de Balaídos. Error. Ni el decorado era el mismo -con otra competición en juego- ni los actores los que protagonizaron la histórica goleada al Celta.

Irureta puso en liza a los menos habituales. Hombres como Amavisca, Pablo Amo, Munitis, o Djalma y Jaime, en la segunda parte, tuvieron la oportunidad de enfrentarse a uno de los diez mejores equipos del país y no desentonaron.

Cierto; el partido fue malo de solemnidad. Poco juego trenzado, imprecisiones, falta de ritmo...

Pero hay que quedarse con lo positivo, y lo importante es que el plantel ha respondido en un feudo tan difícil como el del Calderón.

Jugadores como Valerón, Luque, Víctor o Mauro Silva se quedaron en A Coruña preparándose para el partido del domingo ante el Racing de Santander. El equipo debería estar fresco para ganar a los racinguistas cerrando una interesante primera vuelta.

Mientras tanto, otros jugadores dieron ayer la cara, consiguiendo un empate que incluso pudo convertirse en triunfo en las postrimerías del partido. Algunos equipos, como el Real Madrid, no puede permitirse hacer excesivos cambios, porque el nivel del conjunto baja de manera ostensible. El Depor sí.

Irureta propuso en el Vicente Calderón ocho novedades con respecto al conjunto que se midió al Celta y arrancó un empate que -pensando en una eliminatoria a 180 minutos y frente al Atlético de Madrid- puede valer su peso en oro.

Además, de ayer deben extraerse varias conclusiones interesantes. La primera de ellas, siguiendo un orden, es que Munúa demostró que el Depor tiene en el uruguayo portero para rato, pues sólo tuvo una salida en falso al final del choque.

Lo mismo puede decirse de Pablo Amo, un central que pide más protagonismo en el equipo a medida que se suceden los partidos. Por su parte, Djalma y Jaime volvieron a evidenciar que tienen buen ritmo y que están ahí para cuando Irureta estime oportuno utilizarlos más. Ambos son comodines de lujo que a muchos equipos les gustaría tener.

En cuanto a Munitis, hay que felicitarle por la entrega, pero ayer no le salió absolutamente nada.

Ya en el plano negativo (que también lo hay), debe quedarse el lector con dos nombres propios. El primero es el de José Emilio Amavisca. Ayer no fue su día. Tuvo dos goles clarísimos en sus botas y falló en ambas oportunidades por cometer el mismo error: esperó demasiado para tirar cerrándose a sí mismo en la banda izquierda.

El segundo de los nombres propios es de Diego Tristán. El andaluz es fundamental para el equipo por la calidad que atesora. Es un hombre que no debe pasar desapercibido y, lamentablemente, la temporada aún no ha empezado para este jugador.

El Deportivo, simplemente, no ha podido contar con Diego hasta ahora. Porque Diego no está en el campo. Le falla todo. No se encuentra a sí mismo durante noventa minutos.

Esperemos que 2004 sea su año, porque si no será demasiado tiempo sin magia en la delantera coruñesa.

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