Sevilla - Deportivo


Peña Ri@zor. (25-11-2002, 10'49)
Sevilla FC: Notario, Oscar (Redondo, m.59), Pablo Alfaro, Javi Navarro, David; Gallardo (Podestá, m.75), Marcos Vales, Casquero, Fredi; Víctor (Moisés, m.70) y Antoñito.

Deportivo: Juanmi; Héctor, César, Romero, Capdevila; Víctor (Duscher, m.65), Mauro Silva, Sergio, Fran (Amavisca, m.81); Luque (Diego Tristán, m.61) y Makaay.

Goles: 1-0: m.4, Antoñito. 1-1: M.50 Makaay.

Arbitro: Julián Rodríguez Santiago (Castellano-leonés). Mostró tarjeta amarilla a Héctor (m.26), Víctor (m.44), Oscar (m.54) y Marcos Vales (m.78).

Aferrados a la estabilidad

Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO

Soñaba con victoria todo el deportivismo tras las gestas contra el Barcelona o el Milan, pero el Sevilla devolvió al equipo coruñés a una enorme realidad. La Liga es dura en cualquier campo y cualquier rival está en condiciones de ganar.
Cierto es que el triunfo pudo haber caído del lado coruñés en los minutos finales del choque o, sobre todo, en la reanudación del partido. De todos modos no es menos cierto que si el Sevilla tuviese un poco de puntería se hubiese llegado al descanso con un contundente tres a cero a favor de los andaluces.

Es la gran diferencia. La calidad marca las fronteras entre el grande y el pequeño, y ayer se marcó. El Deportivo, fundido físicamente al final del partido y noqueado mentalmente al principio, tuvo sólo 15 minutos de reacción y buen juego. Fueron suficientes para que el equipo blanquiazul consiguiese el empate en el marcador, y casi obtiene la victoria en ese impás.

Si más paradojas tiene el fútbol más se va a encontrar el Deportivo. El gol en contra que encajó la escuadra de Irureta es de los de mala suerte (o buena para el rival). Juanmi se encuentra un balón desviado que le sorprende a contrapié y el Depor se coloca en desventaja en el marcador a los tres minutos de partido. De ahí en adelante, prácticamente hasta el final del primer tiempo, el equipo coruñés vio como las ocasiones se sucedían en su portería.

Tras el descanso, a las primeras de cambio, empató Makaay (aprovechando una jugada de Sergio que firmaría el mismísimo Maradona). Y a punto estuvo el holandés de conseguir el gol de la victoria si no fuera por pocos centímetros de desviación en dos certeros disparos.

En definitiva, a tenor de lo visto en el Sánchez Pizjuán el empate parece el resultado más justo, aunque habría que recordar que el equipo de mayor calidad es el Deportivo, y ayer, con un poco más de pegada, o con el tiro de gracia, el conjunto coruñés hubiese matado, balompédicamente hablando, al Sevilla.

Como, a fin de cuentas y parafraseando a Boskov, punto es punto, pues eso. Ni frío ni calor, ni bien ni mal, ni blanco ni negro. Lo mejor es que se llevan ocho partidos sin perder. Así que a pensar en la Juve, que ahí no hay empate que valga.

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