Mallorca - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (6-3-2003, 10'3)
Mallorca: Leo Franco, Cortés, Lussenhoff, Poli, Miquel Soler; Novo (Carlos, min. 93), Lozano, Ibagaza (Marcos, min. 85), Riera; Etoo y Pandiani. Deportivo: Juanmi; Manuel Pablo, Andrade, Naybet, Romero; Scaloni, Sergio (Valerón. min. 56), Mauro Silva, Fran (Acuña, min. 60), Luque y Tristán (Makaay, min. 46). Goles: 0-1, min. 20: Fran; 1-1, min. 83: Ibagaza. Arbitro: Mejuto González, del colegio asturiano. Amonestó a Manuel Pablo, del Deportivo; a Etoo y Leo Franco del Mallorca. Sobró la segunda parte Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO Hay partidos y partidos. En muchos de ellos el Deportivo resolvía al final con la suficiencia que otorga la calidad de los cambios. Que en una segunda parte entre un internacional como Makaay y dos mundialistas como Valerón y Acuña no deja de ser una garantía para dominar un encuentro. Son grandes futbolistas y acceden al campo con más frescura que sus compañeros, pero ayer los cambios desbarataron por completo a un equipo que había dominado enteramente al Mallorca en la primera parte. El cuadro blanquiazul consiguió adelantarse a los 20 minutos con un gol de Fran, ante el tremendo nerviosismo balear. Mauro, Sergio y Scaloni estaban mandando en el medio del campo. La defensa carecía de problemas, mientras que Luque llevaba el peligro constantemente en el centro del ataque con la ayuda de un Diego Tristán algo apático, pero que mantenía a tres jugadores rivales sobre su marca. Los coruñeses, en definitiva, estaban más cerca de la final que de derramar la Copa, como aconteció a la conclusión del encuentro. En el descanso Irureta maniobró desde el banquillo. Primero buscó la velocidad de Makaay retirando la calidad de Tristán. Luego prescindió de Sergio para dar entrada a un desacertado Valerón y, posteriormente Acuña pisó el césped en detrimento de un cansado Fran. Sobre el papel se puede pensar que el equipo notaría una mejora importante pero ocurrió todo lo contrario. Se perdieron las referencias, se dejó el fútbol combinativo para recurrir a la especulación del patadón y en lugar de encerrar al Mallorca en su área fue el equipo de Manzano el que comenzó a dar caza al Deportivo hasta que empató el partido merced a un córner inexistente que se botó a los 38 minutos de la segunda parte en medio de un festival de llegadas rojillas. No hay que buscar culpables. Simplemente, tres piezas que, por razones obvias, deben funcionar y que son una verdadera columna vertebral en cualquier equipo (medio centro, medio de ataque y centro delantero) no brillaron como en otras ocasiones. Se podría decir que Irureta cambió al corazón del equipo en la segunda plante, el transplante fue rechazado y el Depor tuvo un fallo cardíaco. Ahora, a recuperarse y a por la Liga. Lo bueno es que no hay tiempo para llorar al difunto. |