Murcia - Deportivo |
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Peña Ri@zor. (31-1-2003, 13'24)
Murcia: Reinke; Maciel, Iban Cuadrado, Pedro Largo (Albiol, m.65), Lasa (Setvalls m.81); Tito, Acciari, Juanma, Ismael; Richi y David Karanka (Loreto m.65). Deportivo: Juanmi; Manuel Pablo, Pablo Amo, Andrade, Capdevilla; Duscher, Acuña, Sergio (Héctor m.79), Amavisca; Makaay (Luque m.59) y Tristan (Mauro Silva m.87). Goles: 0-1, m.23: Tristán; 0-2, m.28: Tirstán; 1-2, m.34: Karanka; 2-2, m.46: Juanma; 3-2, m.52: Tito (pen.); 3-3, m.56: Manuel Pablo; 4-3, m.82: Albiol. Arbitro: Medina Cantalejo. Colegio Andaluz. Mostró cartulina amarilla a los jugadores del Deportivo Manuel Pablo y Mauro Silva. Sangre, sudor y lágrimas Redacción • EL IDEAL GALLEGO El deportivismo no merece sufrir tanto. Vale, el Murcia es un buen equipo, pero ¿tanto como para que el actual campeón lo pase mal durante el ochenta por ciento del partido? El equipo no acaba de hacer bien las cosas y, lo que es el fútbol, está en las semifinales coperas y sigue vivo en las tres competiciones. Como siempre, ayer falló lo de costumbre. Por mucho crítico que tenga Irureta hay algo en lo que todos están de acuerdo. Él no juega. Los blanquiazules se pusieron con un claro 0-2 a los 28 minutos de partido, renta suficiente como para no sufrir si se hace todo correctamente el resto del encuentro. Pero la abulia futbolística y el pasotismo del equipo volvieron a alojarse en la confianza. Y el Murcia se subió a las barbas del cuadro coruñés. Antes de llegar al descanso los pimentoneros se acercaron en el tanteador (1-2), y en la reanudación, ver para creer, a los rojiblancos les bastaron siete minutos para ponerse en ventaja en el marcador. Entre que Juanmi no se enteró durante el choque, entre que todos los balones al área encontraban cabeza o pierna local para rematar sobre la portería del meta cartagenero y entre que el medio del campo sólo salía a relucir en las pocas ocasiones de contraataque el Murcia se hizo dueño y señor del partido. Manuel Pablo, con un golazo dedicado a su madre (fallecida apenas hace un año) empató el choque a los doce minutos de la segunda parte. Parecía todo encarrilado y el Murcia se puso 4-3 a falta de siete para el final (y con cinco de descuento), y desde ese momento, como siempre, a sufrir hasta que el partido concluyó. Parafraseando a Churchill, al Deportivo le costó pasar a semifinales sangre, sudor y lágrimas. Mucho sufrimiento. Demasiado. El Murcia se cansó de bombardear al cuadro coruñés, que se defendió como pudo de las embestidas rojiblancas. Los blanquiazules acabaron jugando al pelotazo, combatiendo con lo que tenían más a mano, que era el corazón, ya que la cabeza hacía tiempo que había dejado de funcionar. Al final el equipo de Irureta sobrevivió a los ataques pimentoneros para llegar por séptima vez en su historia a las semifinales de Copa del Rey, de la que es el vigente campeón. Lo dicho: Sangre, sudor y lágrimas, pero en todo ello hay algo positivo. Churchill hizo famosas estas palabras cuando Inglaterra soportaba los bombardeos alemanes en la Segunda guerra mundial y, al final, los aliados ganaron la gran contienda. El asunto puede estar bien si resulta que, después de sangrar, sudar y llorar, el Depor gana la Copa del Rey. Lo firmamos todos. |