Villarreal - Deportivo


Peña Ri@zor. (7-10-2001, 11'10)
Villarreal: López Vallejo, Roca, Quique Álvarez, Unai, Arruabarrena, Jorge López, Amor (Guayre 74´), Galca, Calleja (Quique Martín 73´), Víctor y Palermo.
Deportivo de La Coruña: Molina, Héctor, Donato, Naybet, Capdevilla, Scaloni (Diego Tristán 46´), Emerson, Mauro Silva (Sergio 70´), Amavisca, Valerón y Makaay (Víctor 74´).

Árbitro: López Nieto, del colegio andaluz. Amonestó por los locales a Amor, Roca, Arruabarrena y Calleja, y por los visitantes a Héctor, Donato y Amavisca.

Goles:
1-0, m.3 Víctor.
1-1, m.65 Donato.

Crónica de Alberto Torres. EL IDEAL GALLEGO.

Los jugadores deportivistas llevaban prendido un anhelo a su corazón. La plantilla desplazada a Villarreal quería una victoria, amén de por puntos e importancia, por un homenaje.
Los miembros del equipo coruñés habían planeado minuciosamente cómo debía ser la dedicatoria. Recordó a los soldados que, desde el sangriento frente, dedican la victoria en la batalla a los que, heridos, esperan en la retaguardia. Pero en esta ocasión no se ganó ninguna guerra. Más bien se enarbolaron sendas banderas blancas desde cada uno de los bandos en litigio.

En cualquier caso, el sentido homenaje al compañero que, postrado por la mala suerte, vio el partido desde un hospital es, y con mucho, la nota más significa de este partido.

No hubo fútbol en Villarreal y cuando ese jugo no corre por las venas del césped, cualquier partido, de cualquier deporte, se convierte en un tedioso espectáculo. Es muy probable que, por momentos, muchos seguidores deportivistas alcanzasen con el diámetro de su boca en los bostezos más amplitud que la propia pantalla de televisión.

La crónica de este partido comienza en el minuto tres. El Deportivo, dormido, encaja un gol tras un fallo defensivo. El tanto, como siempre, obra de Víctor, la “bestia negra”. El Villarreal busca, desde ese momento, la opción del contraataque mientras que el equipo blanquiazul se reitera en el fuera de juego. Con tímidas ocasiones se llega al descanso. Y la obra no cambia de compás.

Irureta da entrada a Tristán y manda a Makaay a la banda derecha, su segunda casa. El equipo sigue dominando abrumadoramente la pelota, pero con poca profundidad, y el respetable se da cuenta de que el gol sólo puede llegar de una forma. A balón parado. Donato lo consiguió a los 63 minutos en un lanzamiento de falta que alcanzó la perfección... Y la portería. Fue el momento de recordar a Manuel Pablo, con una camiseta del jugador y el ánimo en la de Donato. La historia de la restante media hora fue la misma, pero con más posesión para un Deportivo que quería brindar a “Lolo” un triunfo. Naybet lo tuvo en su bota al final. Pero la diosa fortuna sabe que el canario es modesto y se conforma con que le dediquen un empate. Estaba escrito.

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