Deportivo - Real Madrid


Peña Ri@zor. (11-5-2002, 10'16)
Deportivo: Molina; Héctor, Naybet, César, Romero; Sergio, Mauro Silva; Scaloni, Valerón (Djalminha, m.75), Fran (Amavisca, m.84); y Makaay (Pandiani, m.75).

Real Madrid: César; Michel Salgado (Geremi, m.59), Rubén, Pavón, Roberto Carlos; Flavio, Celades; McManaman, Zidane (Guti, m.59), Solari (Munitis, m.68); y Morientes.

Goles: 1-0; m.47+, Makaay. 2-0; m.74, Fran. 3-0; m.91, Pandiani.

Arbitro: López Nieto, del Colegio andaluz. Mostró tarjeta amarilla a Solari (m.35), Celades (m.45) y Guti (m.83) por parte del Real Madrid; y al deportivista César (m.42).

El colofón más brillante

Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO

La temporada llegó ayer a su fin y los deportivistas sólo pueden estar orgullosos de su equipo por los méritos contraídos a lo largo de la misma. El año en el que se consiguió la Liga pasará a los anales del club por tan importante logro, pero el balance del curso futbolístico que se cerró en Riazor pasa por ser la el más completo del Deportivo en toda su historia. El equipo jugó 59 partidos repartidos entre Liga, Copa y Champions. Es subcampeón del torneo de la regularidad, campeón copero en el famoso “centenario” y está entre los ocho mejores del continente europeo. Los números no dejan lugar a la más mínima duda sobre los méritos del club.
Sólo faltaba redondear el fenomenal trabajo con una gran noche. Y el Depor “bailó” al Real Madrid. Puede que los merengues se escuden en que su equipo pensaba en la final de la Champions que disputará el miércoles en Glasgow. No hay excusa posible. El Deportivo barrió del mapa al equipo blanco con mejor fútbol. Ese es el argumento más sólido en un enfrentamiento entre dos equipos. Gana, casi siempre, el mejor.

Una defensa sólida, un mediocampo sin concesiones y la creatividad de Valerón hicieron un injusto 3-0 en el marcador. Sí; fue tremendamente injusto. El equipo mereció acabar goleando de manera escandalosa al conjunto blanco. Prueba de ello es que a la media hora de partido el Depor ya había fallado cuatro claras ocasiones de gol.

Pero el que la sigue la consigue. Roy Makaay erraba lo sencillo, pero en las postrimerías del primer período marcó un gol de bandera que abría el partido y daba la razón al fútbol de verdad ante la especulación merengue. En el segundo tiempo la historia se repitió. El Deportivo marcó sólo dos goles por mediación de Fran y Pandiani, pero pudieron ser muchos más.

El deportivismo vive sus más dulces momentos. En los tres últimos años el club ha ganado una Liga y ha conseguido dos subcampeonatos, convirtiéndose en el club más regular del país. Se acabó el fútbol de alta competición este año. La tensión, los goles, la presión, la tarde de transistores y carruseles, los grandes momentos y los no tan grandes. Unas horas después del final el deportivismo ya lo echa de menos. Es muy lógico. Ser seguidor del Deportivo es sinónimo de alegría. Una alegría desbordada por una temporada brillante presagio de nuevos logros. La historia continúa por el camino del éxito.

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