Athletic - Deportivo


Peña Ri@zor. (27-1-2002, 16'37)
ATHLETIC: Lafuente; Felipe, Larraínzar, Aitor Ocio, Del Horno; Cuéllar (Tiko, 61'), Carlos García, Orbaiz, Etxeberría (Urzaiz, 46'); Julen Guerrero (Urrutia, 75') y Ezquerro.

DEPORTIVO: Molina; Héctor, Djorovic (César, 68'), Donato, Romero; Víctor, Sergio, Mauro Silva, Amavisca; Valerón (Djalminha, 60') y Makaay.

GOLES: 0-1, Djalminha (63'); 1-1, Ezquerro (65').

ÁRBITRO: Carlos Megía Dávila. Amonestó a Julen Guerrero, Amavisca, Heynckes, Urrutia y Del Horno.

Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO

Lo de Figueras no fue un buen partido, aunque se tradujo en un buen resultado para el equipo deportivista. La imagen de Valladolid fue ciertamente mala, de Madrid, ni hablar. Así que, visto lo visto, casi nadie se las prometía excesivamente felices para la vista a San Mamés.
Olía a empate. Se enfrentaba una escuadra que no cuaja en casa contra una que no lo hace fuera. Se mascaba un 0-0 tan grande como la propia catedral. Y entre los pensamientos negativos de antes del partido surge el mejor Deportivo de los últimos 8 partidos fuera de casa (en los que el equipo sólo consiguió 2 puntos de 24 posibles).

El once coruñés realizó una buena primera parte en la que a punto estuvo de anotar dos goles por mediación de Sergio y Makaay. Controló el juego en todo momento y no dejó hacer su fútbol directo al Athletic de Bilbao. Al descanso se llegó con la igualdad en el electrónico, que no así en los méritos hechos por ambos equipos. El Depor merecía ir por delante.

La segunda parte comenzó con la misma tónica. El Deportivo dominaba pero no traducía su control al marcador. Djalminha entró en el terreno de juego por un Valerón muy vigilado. Aportó más frescura al ataque coruñés y puso el primer gol de la tarde en San Mamés tras una jugada que él mismo comenzó.

La victoria momentánea del equipo gallego hacía concebir esperanzas de sumar tres valiosos puntos. No ocurrió así. Dos minutos después del tanto blanquiazul llegaba el empate del Athletic tras un fallo de Héctor al despejar el balón. El partido murió a los 65 minutos, prematuramente, ya que ambos equipos se conformaron con la igualada. Es lo único que se le puede achacar al Deportivo de ayer. El fallo en el gol vasco y la poca claridad de ideas, sazonada con dosis de conformismo, fueron las únicas faltas de un Deportivo que salió indemne del purgatorio de jugar fuera de Riazor.

No es para tirar cohetes y aseverar sin rubor que en cuatro jornadas el equipo superará al Madrid pero -no se consuela el que no quiere- el Depor mejoró notablemente. Ahora se necesitan dos victorias en Riazor (contra Figueres y Alavés) para, a continuación, visitar Vigo. Que lo de ayer no sea un espejismo.

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