Tenerife - Deportivo


Peña Ri@zor. (17-11-2001, 14'43)
Tenerife: Sergio Aragoneses; Javi Venta, David Charcos, Lussenhoff, Basavilbaso, Slovak, Martí, Iván Ania, Hugo Morales (Bermudo, 76'), Acorán (Antonio, 54'), Marioni (Simutenkov, 66').

Deportivo: Molina; Scaloni, Donato, Helder (Pandiani, 59'), Romero, Víctor, Sergio (Djalminha, 50'), Duscher (Mauro Silva, 72'), Valerón, Amavisca, Tristán.


Goles:
1-0, Marioni (16')
1-1, Víctor (41')
2-1, Marioni (47')
3-1, Hugo Morales (71').

Árbitro: Ansuategui Roca. Mostró tarjeta amarilla Antonio y Scaloni.

De nada sirvió la valentía

Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO

Quema a lo bonzo-balompédica. El Deportivo quemó sus naves demasiado pronto, sin darles tiempo al combate, y lo pagó con la derrota. Después de lo visto ayer, quién diga que Irureta es “amarrategui” se equivoca de plano. El entrenador contempla, en el descanso, el empate del partido. Los tinerfeños habían marcado por medio de Marioni y Víctor iguala en el 40. Planea no hacer cambios para que el once resuelva en la segunda parte y, a la par, sabe que si el equipo pierde seguirá siendo líder. Comienza la segunda parte con un tempranero gol a los dos minutos. Todavía hay tiempo para empatar, pero Irureta se juega el todo por el todo. Entra Djalma por Sergio y, poco tiempo después, lo hace Pandiani por Hélder. Total, que el entrenador al que muchos tildan de ultradefensivo acaba jugando con un portero que prácticamente ejerce de “libre”, tres defensas, un mediocentro defensivo, otro ofensivo, dos extremos, un medio de enlace y dos delanteros. A lo Cruyff.
El problema, aparte de que los palos evitaron el empate a dos, -que habría cambiado el partido- es que el equipo deportivista no está excesivamente acostumbrado a jugar de ésta manera. Con casi todos los hombres volcados sobre la portería la defensa no fue capaz de evitar un tercer tanto que llegó, más por falta de actitud de los implicados, que por acierto de los atacantes.

Y esta mañana el lector se planteará una disyuntiva importante. ¿Qué es mejor? Ir a por todas al momento, para no perder tiempo, y no esperar al minuto 70 para hacer los cambios, o especular sabiendo que, aunque por debajo del marcador, el equipo tiene calidad para llegar a la portería contraria y empatar el partido. Cualquier respuesta es válida. Simplemente, salió mal. Si alguien quiere buscar culpables que lo haga. Pero que no mire al banquillo. Irureta debió pensar “soy líder, pues a por todas, me la juego”. Y eso es valentía.

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