Deportivo - Osasuna


Peña Ri@zor. (6-11-2001, 11'29)
Deportivo: Molina; Scaloni, Donato, Hélder, Romero; Sergio (Mauro Silva m.79), Duscher; Víctor, Valerón (Djaminha m.60), Amavisca y Diego Tristán (Makaay m.55).

Osasuna: Unzué; Mateo, Cruchaga, Contreras, Yanguas; Alfredo (Ibán Pérez m.69), Puñal; Rivero (Lekumberri m.46), Rosado (Montenegro m.72), Gancedo y Aloisi.

Arbitro: Megía Dávila, del Colegio Madrileño. Mostró tarjeta amarilla a Rivero (m.43) y a Iván Rosado (m.69), de Osasuna.

0-1, m.8: Aloisi.
1-1, m.18: Tristán.
2-1, m.26: Tristán.
3-1, m.37: Donato.
4-1, m.39: Amavisca.
5-1, m.67: Makaay.

Recital del mejor Deportivo

Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO

Cuando en el minuto ocho de partido Aloisi acertaba a batir a Molina, tras una gran jugada del Osasuna, los fantasmas de las derrotas, o los encuentros apurados al final, volvieron a aparecer en Riazor. Era un espejismo. El Deportivo se encargó de que los espectros desapareciesen para entonar el mejor recital goleador de la temporada. Sólo diez minutos después del tanto rojillo, empataba Tristán el partido con un gol magistral. Los tantos se sucedieron en los minutos 25, 36 y 38. De nuevo Tristán en una gran jugada colectiva, Donato, de falta directa y Amavisca, con un control espectacular dejaron bien claro quién manda en esta liga y por qué.
Al llegar al descanso el deportivismo se dedicaba a comentar las mejores jugadas con la tranquilidad de cuatro goles que sentencian el partido más movido. Se mascaba en el ambiente relajación. El Deportivo es un equipo que se tiene a sí mismo como el peor rival. Si se relaja en exceso se pierde en su propio juego, pero en esta ocasión no hubo tiempo para especular.

Los deportivistas querían más goles y no dejaron a Osasuna asentarse en el terreno de juego. Con un Depor volcado sobre la portería de Unzué comenzó el segundo tiempo. En esta ocasión la maniobra de Irureta desde el banquillo fue para dar descanso a sus hombres. Tristán, Valerón y Sergio dejaron su puesto sobre el césped a Makaay, Djalminha y Mauro Silva (vaya banquillo). El equipo se oxigenó y siguió creando fútbol. Makaay certificó el quinto gol en el minuto 67 de partido para cerrar una tarde fantástica para el equipo blanquiazul.

Que nadie crea que el marcador final fue justo para ambos equipos. Si los dos conjuntos aciertan a marcar sus ocasiones de gol el partido hubiese acabado con un 9-2 ó 10-3. El Deportivo fue un vendaval y sólo la mala fortuna impidió que el partido de ayer fuese el escándalo goleador del siglo. El triunfo vale tres puntos. Ni más ni menos. Pero la forma de ganar ha de ser suficiente clarificadora para los deportivistas. Si el equipo juega como tiene que hacerlo es muy difícil que se escapen puntos de Riazor. Aquella lección del Athletic de Bilbao quedó bien aprendida por los blanquiazules. Que pase el siguiente.

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