Deportivo - Lille


Pedro de Torres Belando. (16-10-2001, 10'28)
A POR ELLOS!!!!
Peña Ri@zor. (25-10-2001, 7'53)
Deportivo: Nuno; Héctor, Donato, Hélder, Capdevila; Emerson (Sergio 60´), Duscher; Víctor, Valerón (Djalminha 69´), Amavisca; y Tristán (Pandiani 76´).

Lille: Wimbée; Delpierre, Fahmi, Ecker, Pichot; Landrin, N'Diaye (Benoit Cheyrou 81´), D'Amico, Cheyrou; Sterjovski (Collot 88´) y Bassir (Beck 90´).

Árbitro: Lubos Michel, eslovaco. Mostró tarjeta amarilla a Fahmi (m.22), Pichot (m.36), y Landrin (m.74) por parte del Lille; y a Emerson (m.41), por el Deportivo.

Goles:
1-0; m.14, Tristán, de penalti.
1-1; m.20, Cheyrou, de penalti.

Clasificados, pero con cansancio

Alberto Torres • EL IDEAL GALLEGO

El Deportivo consiguió el primer objetivo claro de la temporada. Clasificarse para la segunda ronda de la Champions League, fase a la que sólo llegan las mejores escuadras del continente. Logró el ansiado pase , pero evidenció que la dura temporada afecta también a las grandes plantillas. En cualquier caso, el dato no parece preocupante si tenemos en cuenta que Irureta prescindió, por motivos físicos, de ocho jugadores fundamentales.
Si esta mañana usted ve el resultado y no presenció el partido de ayer pensara en una tremenda igualdad. Efectivamente; el partido fue simétrico. Pero porque el Deportivo lo quiso así. El equipo coruñés pudo haber llegado al descanso con una gran ventaja. Esta vez la pelota no se puso de parte de quien mejor la trata y fue esquiva ante la portería de Wimbée.

Además de los dos goles de penalti (Tristán marcó en el minuto 12 y Bruno Cheyrou, en el 18) el equipo de Irureta llegó a la portería rival hasta en siete ocasiones claras. No se sentenció. Es más, se le insufló fútbol al rival y éste vio como se podía cazar al Depor en su guarida.

La primera parte fue un rosario de ocasiones para el Deportivo. En la segunda el dominio pasó al Lille. El equipo galo basó su criterio balompédico en dos máximas. Contundencia -ante la permisividad de un nefasto colegiado- y fortaleza física. Ese poderío pulmonar no lo tuvo el equipo de Irureta en el segundo período. Valerón, Tristán y Amavisca fueron objeto de mil y una entradas que quedaron impunes.

Si el Deportivo dio alas al vuelo futbolístico del Lille, el colegiado le puso un motor a reacción a la brusquedad de los galos. Ya se sabe, si no se enseña una tarjeta el leñero del balón vuelve una y otra vez sobre los artistas del mismo hasta que ve luz amarilla, o roja, en la cartulina. El trencilla eslovaco señaló 32 faltas y sólo sacó a los galos tres tarjetas. Incomprensible.

Con esas premisas, que son poco bagaje para un equipo de Champions, el Lille consiguió desquiciar el juego milimétrico del Deportivo. Se hizo el fútbol coruñés torpe y pesado. Se fundieron los plomos del ataque y tuvo que comenzar a funcionar el generador de reserva. O sea, desde Duscher hacia atrás.

A partir de esos momentos, desde el minuto veinte de la segunda parte, el Lille asumió que podía ganar y comenzó a intentarlo. Bassir, en ese mismo minuto, pudo poner en ventaja a sus compañeros con un tiro cruzado que la suerte desvió lo justo. Riazor, mientras, miraba perplejo.

Los siguientes 28 minutos que siguieron hasta la conclusión del encuentro fueron de sufrimiento. Pero estaba escrito. El Deportivo pasea sobre el filo del acero, y no suele cortarse, aunque todos desearían que no se jugase tanto a abrir heridas que cauterizar con poco tiempo para la reacción.

En cualquier caso una mala segunda parte no empaña la brillante trayectoria de un equipo que sigue siendo líder en España y Europa. El Depor es una sólida construcción del fútbol que, cuando hay movimientos sísmicos, sabe oscilar sin fracturarse y aguanta erguido los terremotos que, casi siempre, tienen su epicentro en rivales que optan por la lucha, ya que no tienen calidad suficiente para hacer buen juego.

La resistencia que opuso el equipo herculino en las postrimerías del partido fue suficiente para conseguir que a la ecuación matemática se le despeje la incógnita. Un punto igual a clasificación. Clasificación igual a más prestigio, más dinero, más partidos, más fútbol...

Pero, sobre todo, el seguir adelante en la mejor competición futbolística europea significa algo mucho mas importante para la afición. Mas esperanza.

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